MÉXICO, D.F (EFE) — La Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) abogó ayer por que se conozca la verdad sobre los supuestos abusos sexuales cometidos por Marcial Maciel (1920-2008), fundador de los Legionarios de Cristo, y solicitó a los miembros de la congregación "no obstaculizar la justicia" ante casos de pederastia.
"Nos hemos sumado a las víctimas en su derecho a conocer la verdad. No podemos cerrar el paso a la justicia", declararon Víctor René Rodríguez y Rogelio Cabrera, secretario general y vicepresidente de la CEM, en una conferencia de prensa en la capital.
"Ningún obispo puede obstaculizar la aplicación de la ley ante un crimen abominable" como la pederastia, recalcó Cabrera.
La semana pasada, dos mexicanos que afirman ser hijos de Maciel -a quien su congregación ya reconoció una amante y una hija en febrero- afirmaron que su padre abusó de ellos durante ocho años y les mintió acerca de quién era.
Los Legionarios de Cristo emitieron después una carta dirigida a uno de ellos, José Raúl González Lara, en la que revelaban que en enero les solicitó 26 millones de dólares a cambio de su silencio.
Lara admitió que reclamó esa suma, aunque matizó que seis millones formaban parte del fideicomiso que Maciel prometió a su familia antes de morir. Los veinte restantes, dijo, eran en concepto de indemnización por los abusos sexuales sufridos por él y su hermano Omar cuando eran pequeños.
El abogado de los González Lara, José Bonilla, conocido en México por defender a presuntas víctimas de abusos sexuales por parte de miembros del clero, renunció ayer a defender a sus clientes por desacuerdos con el manejo mediático que éstos han ejercido.
"No es posible comprar un silencio que no beneficia a nadie", sentenció ayer el secretario general de la CEM, a lo que el vicepresidente añadió que la Iglesia mexicana no permite ni permitirá "negociaciones en lo oscurito (a espaldas de la opinión pública)".
Desde el pasado julio, cinco obispos designados por el Vaticano se encargan de una inspección a los Legionarios de Cristo que el papa Benedicto XVI ordenó hace un año.
El propósito de la investigación es analizar el funcionamiento y el sistema formativo de la congregación, establecida en 18 países, así como el estado psicológico de sus integrantes tras los escándalos relacionados con su fundador.
El abogado José Bonilla afirmó en agosto que Maciel pudo haber tenido en total "seis hijos", entre ellos, "una mujer de nacionalidad española".
Cabrera rogó a sus feligreses que "rezasen mucho" por la Iglesia. "Un buen sacerdote ayuda a la sociedad, pero uno malo puede hacerle mucho mal. Cuando nos equivocamos, merecemos ser criticados", reconoció.
Por otra parte, los obispos se refirieron hoy de nuevo al aborto y a los matrimonios entre personas del mismo sexo, objeto de dos reformas aprobadas recientemente en el Distrito Federal mexicano.
Cabrera calificó el aborto de "pecado grave", pero negó que la Iglesia desee que ninguna mujer acuda a la cárcel por abortar. "Estar contra el aborto no es estar contra la mujer", aseguró.
En cuando a las bodas entre homosexuales, que empezarán a celebrarse en el Distrito Federal el próximo 11 de marzo, Rodríguez afirmó que los obispos "son muy respetuosos con la libertad de las personas", pero avisó de que el gobierno municipal "deberá asumir las consecuencias de lo que promueve".