Tras el reciente anuncio del fracaso de las iniciativas para convocar una convención constitucional para California, los expertos se preguntan qué puede hacerse para cambier un estatus quo que amenaza con derrumbar al que antes fuera llamado el "Estado Dorado".

"¿Cuál es el más grave de nuestros problemas? ¿Que nuestro sistema educativo se ha derrumbado? ¿Qué la universidad cuesta tan caro que muchos no pueden alcanzarla? ¿Qué nuestro sistema de presupuesto es disfuncional? ¿La crisis del agua?", enumeró Mark Paul, catedrático invitado del Centro para Estudios Gubernamentales de UC Berkeley. "En realidad no importa, porque no tienen solución inmediata".

Paul indicó que California se ha convertido en un estado ingobernable y ninguno de los problemas actuales, incluyendo la paralización que se apodera de Sacramento cada vez que hay un proceso de presupuesto, tiene solución sin reformas profundas al sistema.

Ni siquiera se puede contar con que un cambio de gobernador conlleve a un cambio en la forma de gobernar. Por ejemplo, en 2003 los californianos defenestraron a un gobernador, Gray Davis, y eligieron a un novato que ofrecía revolucionar a California con las tácticas de un "no-político".

Ese novato, Arnold Schwarzenegger, es ahora un gobernador más de la larga lista que no logró, como sus antecesores, llevar a cabo reformas al sistema estatal.

Es obvio que esas reformas no son tan fáciles de lograr. Kathay Feng, directora ejecutiva de Common Cause, una organización dedicada a promover el buen gobierno indicó que "hay dos problemas graves que en realidad son el mismo problema. El efecto del dinero en la política y la falta de respuesta de los políticos. De hecho el segundo tiene mucho que ver con el primero".