WASHINGTON, D.C. (EFE).— En la primera reacción de los demócratas a la temporaria debacle de su reforma de salud, el Presidente de Estados Unidos Barack Obama, anunció ayer la convocatoria de una reunión cumbre sobre la reforma sanitaria a la que asistirán legisladores demócratas y republicanos a finales de este mes.
Obama indicó en declaraciones a la cadena CBS antes del comienzo del partido de la "Super Bowl", la final del campeonato de fútbol americano, que quiere que los republicanos "pongan sus ideas sobre la mesa".
"Quiero consultar muy de cerca con nuestros colegas republicanos", declaró el mandatario, que matizó que la idea es que "republicanos y demócratas analicen sistemáticamente las mejores ideas que se han planteado sobre cómo avanzar".
La reforma del sistema sanitario de Estados Unidos fue a lo largo de 2009 la gran prioridad legislativa de Obama.
Sin embargo, la ley se encuentra estancada en el Congreso tras la victoria en Massachusetts el mes pasado en unas elecciones parciales al Senado del republicano Scott Brown, que puso fin a la mayoría absoluta de los demócratas en la Cámara Alta.
Desde entonces, el Presidente y los líderes demócratas en el Congreso han tratado de encontrar una vía para sacar adelante la medida, a la que los republicanos se oponen tajantemente y sobre la que los votantes estadounidenses se muestran escépticos.
Las encuestas indican que la mayor parte de los ciudadanos quiere que Obama y los demócratas tengan más en cuenta las opiniones republicanas sobre la reforma, y que critican el caracter secreto y partidista que tuvieron hasta el momento las negociaciones.
Los demócratas, por su parte, acusan a los republicanos de mantener una estrategia de oposición sistemática para beneficiarse políticamente de la parálisis.
La Casa Blanca ha indicado que en la reunión, que durará medio día y se celebrará el 25 de febrero, se espera la participación de los líderes tanto republicanos como demócratas de ambas cámaras del Congreso.
Las perspectivas de éxito de la reunión no son claras, ya que los republicanos han demandado que las deliberaciones comiencen desde cero y los demócratas se han negado a ello. Sin embargo, analistas consideran esto un cambio.
La Casa Blanca ha indicado que en la reunión, que durará medio día y se celebrará el 25 de febrero, se espera la participación de los líderes tanto republicanos como demócratas de ambas cámaras del Congreso.
Las perspectivas de éxito de la reunión no son claras, ya que los republicanos han demandado que las deliberaciones comiencen desde cero y los demócratas se han negado a ello. Sin embargo, analistas consideran esto un cambio.