Kay Mangassarian, 47, y su hijo Kevin Grigorian, 14, miran su casa cubierta de lodo en La Cañada Flintridge. AP
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La última tormenta en el área de Los Ángeles fue corta pero lo suficientemente fuerte para dejar a su paso una estela de destrucción que tomó por sorpresa a muchos, incluyendo a las mismas autoridades.

Las barreras de cemento colocadas para desviar el flujo de los escombros que fluían de las montañas y proteger las propiedades en el área, terminaron cediendo ante la presión del río de escombros que bajaba a gran velocidad y fuerte presión llevándose todo a su paso.

Mientras cientos de residentes atendían la orden de evacuación, otros se quedaron en sus casas, la mayoría de ellos porque sus vehículos quedaron atrapados en los escombros y la policía les pidió que se resguardaran en sus viviendas.

Las primeras tormentas de este año habían activado el sistema de alerta de posibles desastres por inundaciones, pero en esta ocasión la advertencia fue menos severa. Incluso, las autoridades indicaron que la intensidad de la tormenta fue mayor de lo que se esperaba.

"Fue corta, pero intensa", dijo un portavoz del Departamento de Bomberos de Los Ángeles.

Algunas viviendas tenían dentro hasta 30 centímetros (un pie) de escombros, según diversas informaciones.

Fotografías de familia, muebles y otros objetos personales estaban entre las rocas y otros escombros que inundaron patios y calles.

Steve Brown, de 52 años, dijo que ayudó a una vecina a escapar de su casa. La señora había quedado atrapada en el piso de arriba debido a que la casa se inundó de lodo.

Una imagen de televisión mostró una vivienda cuyos muebles fueron arrastrados por una corriente de lodo de la sala al patrio trasero. Las autoridades no informaron si los deslizamientos de tierra causaron víctimas. Michael Antonovich, supervisor del condado de Los Ángeles, cuyo distrito incluye la mayor parte de la zona afectada, estuvo ayer recorriendo la zona haciendo una parada en el Laboratorio de Propulsión de la NASA, indicó estar en shock por lo daños causado por la tormenta en La Cañada Flitridge y que, según él, "podrían haberse evitado si el Servicio de Meteorología de EEUU hubiese actuado más rápidamente para que el fuego Station no se hubiera propagado".