La última tormenta en el área de Los Ángeles fue corta pero lo suficientemente fuerte para dejar a su paso una estela de destrucción que tomó por sorpresa a muchos, incluyendo a las mismas autoridades.
Las barreras de cemento colocadas para desviar el flujo de los escombros que fluían de las montañas y proteger las propiedades en el área, terminaron cediendo ante la presión del río de escombros que bajaba a gran velocidad y fuerte presión llevándose todo a su paso.
Mientras cientos de residentes atendían la orden de evacuación, otros se quedaron en sus casas, la mayoría de ellos porque sus vehículos quedaron atrapados en los escombros y la policía les pidió que se resguardaran en sus viviendas.
Las primeras tormentas de este año habían activado el sistema de alerta de posibles desastres por inundaciones, pero en esta ocasión la advertencia fue menos severa. Incluso, las autoridades indicaron que la intensidad de la tormenta fue mayor de lo que se esperaba.
"Fue corta, pero intensa", dijo un portavoz del Departamento de Bomberos de Los Ángeles.
Algunas viviendas tenían dentro hasta 30 centímetros (un pie) de escombros, según diversas informaciones.
Fotografías de familia, muebles y otros objetos personales estaban entre las rocas y otros escombros que inundaron patios y calles.
Steve Brown, de 52 años, dijo que ayudó a una vecina a escapar de su casa. La señora había quedado atrapada en el piso de arriba debido a que la casa se inundó de lodo.
Una imagen de televisión mostró una vivienda cuyos muebles fueron arrastrados por una corriente de lodo de la sala al patrio trasero. Las autoridades no informaron si los deslizamientos de tierra causaron víctimas. Michael Antonovich, supervisor del condado de Los Ángeles, cuyo distrito incluye la mayor parte de la zona afectada, estuvo ayer recorriendo la zona haciendo una parada en el Laboratorio de Propulsión de la NASA, indicó estar en shock por lo daños causado por la tormenta en La Cañada Flitridge y que, según él, "podrían haberse evitado si el Servicio de Meteorología de EEUU hubiese actuado más rápidamente para que el fuego Station no se hubiera propagado".
"Hice un recorrido por la zona y quedé devastado; quedé muy, muy impactado por lo que he visto", dijo Antonovich. "Las casas destruidas, los vehículos sacados del camino por la lluvia, los deslaves moviendo las pesadas barreras de concreto… Era como si estuvieras en Universal Studios haciendo un recorrido por un área de zona de guerra".
El aguacero cayó el sábado por la mañana después de una persistente lluvia durante la noche, que dejó dos pulgadas de agua en la zona zona montañosa que había sido afectada por incendios forestales en el verano anterior.
Varios establecimientos comerciales quedaron inundados con 30 centímetros (un pie) de agua en la avenida Melrose. "Algunas de las tiendas se encuentran seriamente dañadas por el agua. Nuestros negocios ya están batallando con la economía. Recorrí la calle y ví que el agua había entrado a casi todos los negocios al lado norte de Melrore, entre Gardner y Vista", dijo a la cadena de televisión CBS Peter Nichols, uno de los fundadores de Melrose Neighborhood Watch.
Los residentes en las áreas afectadas indicaron que la advertencia de las autoridades fue poca. Kay Mangassarian, quien vive justo de bajo de la represa Mullally, en Manistee Drive, dijo que la fuerte lluvia la mantuvo a ella y a sus dos hijos despiertos durante casi toda la noche, pero que la represa de escombros parecía estar funcionando de manera apropiada. A eso de las 5: a.m., el lodo comenzó a bajar y a meterse en su patio y luego a la casa. La presión del lodazal era tan fuerte que ni siquiera podían abrir alguna de las puertas para escapar.
"Tomó cinco minutos para que todo se inundara", dijo. "No había nada que podía hacer".
Terri Beraman, quien vive al este del bulevard Ocean View justo hacia abajo en la calle Manistee Drive, indicó que ella pensaba que su casa estaba segura contra las inundaciones. Cuando el lodo comenzó a entrar a su patio en las primeras horas de la mañana, la mujer llamó al 911 y luego huyo hacia el otro lado de la calle.
Los escombros fluyeron del patio trasero hacia la casa juntándose un lodazal de hasta tres pies de altura. A lo largo del bulevard Ocean View las escenas de destrucción eran similares.