Daniel Ignacio fue instruido de cargos por un incendio en Brooklyn. Foto: Humberto Arellano/EDLP humberto arellano/edlp
Habla inmigrante acusado de provocar mortal incendio
NUEVA YORK — “No soy un monstruo. Tengo compasión”, fueron las palabras de Daniel Ignacio ayer al ser trasladado desde el precinto 62 en Bensonhurst, Brooklyn, a la corte. El guatemalteco de 29 años que vivía en el mismo edificio al que le prendió llamas el sábado fue acusado con cinco cargos de homicidio y de provocar un incendio.
Ignacio confesó haber causado el siniestro, pero dijo que no había sido su intención matar a nadie. Según la policía, Ignacio estaba borracho cuando inició el incendio prendiendo un coche de bebé con rollo de papel higiénico con diluyente para pintura. Luego de prender el fuego, ingresó a su habitación para dormir.
Una vez iniciada la tragedia, Ignacio logró salir del edificio en llamas y fue él quien agarró al hijo de Miguel Chan y Luisa Ordóñez, Josias Chan de 2 años de edad. En el incendio murieron cinco guatemaltecos: Luisa Ordóñez, Luis Barreno, Agustín Coyoy López, Valerio Cupil Santos, y Antonio Ixtazuy Mendoza —solo los primeros han sido confirmados por la policía.
“Miguel y el resto de los afectados tienen una mezcla de sentimientos. Algunos están con mucho coraje, otros están llorando. Miguel siente coraje”, dijo el reverendo Erick Salgado ayer luego de conocer la noticia del arresto.
Miguel Chan y otros habitantes del edificio se reunieron ayer en la Iglesia evangélica Jóvenes Cristianos, en la 8750 de la Avenida 17 en Bensonhurst donde se cambiaron por primera vez de ropa desde el día de la tragedia y comieron. Ninguno habló con la prensa, pero el reverendo hizo de vocero.
“Miguel no ha visto a Daniel. Daniel mandó a decir que no era su intención matar a nadie. Miguel le agradece salvar a su hijo. Daniel no es familiar de ninguno de los otros”, explicó Salgado.
Según la policía, Ignacio había sido detenido por robo en 2002, detenido en Rikers Island y deportado el 2003. No se sabe cuándo regresó, pero hace cuatro meses que vivía en el 2033 de la calle 86. El abogado de Miguel Chan, Ben B. Rubinowitz dijo que interpondría una demanda civil contra Ignacio.
La comunidad guatemalteca está muy sorprendida de lo sucedido. La iglesia ha recibido muchas donaciones de ropa, comida y dinero. Con el dinero recaudado esperan poder llevar los cuerpos a Guatemala.
“He hablado con varios políticos y le pido al alcalde que le de permiso a Miguel para viajar a su país a enterrar a su mujer”, anotó el reverendo Salgado.
Según Salgado, la hija de dos meses de Chan permanece en el hospital y hoy se le realizará una operación al cráneo.
catalina.jaramillo@eldiariony.com
NUEVA YORK — “No soy un monstruo. Tengo compasión”, fueron las palabras de Daniel Ignacio ayer al ser trasladado desde el precinto 62 en Bensonhurst, Brooklyn, a la corte. El guatemalteco de 29 años que vivía en el mismo edificio al que le prendió llamas el sábado fue acusado con cinco cargos de homicidio y de provocar un incendio.
Ignacio confesó haber causado el siniestro, pero dijo que no había sido su intención matar a nadie. Según la policía, Ignacio estaba borracho cuando inició el incendio prendiendo un coche de bebé con rollo de papel higiénico con diluyente para pintura. Luego de prender el fuego, ingresó a su habitación para dormir.
Una vez iniciada la tragedia, Ignacio logró salir del edificio en llamas y fue él quien agarró al hijo de Miguel Chan y Luisa Ordóñez, Josias Chan de 2 años de edad. En el incendio murieron cinco guatemaltecos: Luisa Ordóñez, Luis Barreno, Agustín Coyoy López, Valerio Cupil Santos, y Antonio Ixtazuy Mendoza —solo los primeros han sido confirmados por la policía.
“Miguel y el resto de los afectados tienen una mezcla de sentimientos. Algunos están con mucho coraje, otros están llorando. Miguel siente coraje”, dijo el reverendo Erick Salgado ayer luego de conocer la noticia del arresto.
Miguel Chan y otros habitantes del edificio se reunieron ayer en la Iglesia evangélica Jóvenes Cristianos, en la 8750 de la Avenida 17 en Bensonhurst donde se cambiaron por primera vez de ropa desde el día de la tragedia y comieron. Ninguno habló con la prensa, pero el reverendo hizo de vocero.
“Miguel no ha visto a Daniel. Daniel mandó a decir que no era su intención matar a nadie. Miguel le agradece salvar a su hijo. Daniel no es familiar de ninguno de los otros”, explicó Salgado.