MÉXICO, D.F.— "Es un escándalo, nunca antes tantas mujeres habían cedido sus escaños a sus suplentes varones". Maricela Contreras, ex diputada federal, actual asambleísta del Distrito Federal y luchadora de género resume así la renuncia de 19 diputadas a favor de esposos, hermanos, cuñados, amigos, jefes…

Argumentaron motivos personales y pidieron licencia para ausentarse del cargo apenas unos días después de que se estrenara la LXI Legislatura, en septiembre pasado, y el tema se enconó en un debate parlamentario, pero una vez que llegaron las vacaciones invernales, los congresistas de la Comisión Permanente las dejaron ir.

Kattia Garza abrió la cancha a través de las cuotas de género (que exigen mínimo 40% de mujeres en la Cámara de Diputados) para su esposo Guillermo Cuevas Sada; María Ivette Ezeta, para su hermano Carlos Ezeta Salcedo y Ana María Rojas, para su concuño. Todos del Partido Verde Ecologista de México (PVEM).

En otros partidos, los casos fueron semejantes o para congraciarse con líderes. Por ejemplo: el hijo de Alfredo del Mazo, ex gobernador del Estado de México y ex candidato a jefe de Gobierno del DF, Alejandro del Mazo Maza, quedó en el sitio de Caro¬lina García Cañón; y Gui¬llermo Ruiz, ex secretario particular de Francisco Labastida y ex coordinador de su campaña, ocupó la silla de Yulma Rocha.

El artículo 4 del Código Federal de Insti¬tuciones y Procedi¬mien¬tos Electorales señala que es obligación, para los partidos políticos, la igualdad de oportunidades y la equidad de hombres y mujeres el tener acceso a cargos de elección popular, pero organismos políticos han encontrado una manera de evadir la norma con el esquema de licencias.