Familiares lloran la muerte de un familiar asesinado por los narcos. Suministrada
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Primera de una serie de dos partes

CULIACÁN, Sinaloa.– No importa la hora ni el lugar; sea de día o de noche, los habitantes y visitantes de Culiacán no se logran desprender del miedo. Aquí se sabe, y muchas veces se acepta con resignación, que en cualquier momento uno puede pasar a formar parte de las funestas estadísticas. Entre 8 y 11 personas son ejecutadas diariamente en la ciudad –que es capital del Estado– como consecuencia de la violencia ligada al narcotráfico, la corrupción, e impunidad.

Sinaloa es un estado al norte de México, considerado "la cuna del narcotráfico" en el país. De aquí, particularmente de un municipio llamado Badiraguato, han salido los grandes capos de la droga. Sinaloa es, por consiguiente, unos de los sitios más violentos y peligrosos del territorio nacional.

En los años 70, los narcotraficantes de Sinaloa comenzaron a sobresalir, y a establecer contactos a nivel nacional e internacional. Eran en un comienzo personas de comunidades rurales que comerciaban con marihuana y heroína (procedente de la amapola).

Pero es hasta los años 80, con el capo Miguel Ángel Félix Gallardo, "El Padrino", que el narcotráfico tiene un repunte importante, debido a que éste logra operar de forma más organizada, aprovechando los contactos con Colombia para la venta de cocaína, así como la gran demanda de Estados Unidos como país consumidor.

Gallardo, a quien se le conoce como "el primer narcotraficante empresario", tuvo aprendices: Rafael Caro Quintero; Joaquín "El Chapo" Guzmán; Ismael "El Mayo" Zambada; los hermanos Beltrán Leyva; Héctor Luis Palama Salazar, "El Güero Palma" y Amado Carrillo Fuentes, "El Señor de los Cielos", entre otros.