MIAMI, Florida (EFE).- En apenas un año, el cubano-estadounidense Marco Rubio, de 39 años, ha pasado de ser todo un desconocido político a convertirse ahora en la gran esperanza republicana tras ganar hoy con claridad el escaño vacante del Senado de Florida.

Joven, con un discurso hábil y una oratoria impecable, Marco Rubio será ahora el más prominente republicano de origen hispano en el Senado de Estados Unidos y con un sustancial poder de influencia.

El otro hispano en el Senado es el demócrata por Nueva Jersey Bob Menéndez, también de origen cubano y considerado como uno de los políticos más influyentes de su partido.

Rubio es, sin duda, uno de los políticos de moda y con la vista puesta en las elecciones presidenciales del 2012 muchos analistas le colocan ya como un firme aspirante a vicepresidente en la candidatura republicana.

Rubio ocupará el escaño que el también cubano-estadounidense Mel Martínez ganó en las elecciones del 2004 y que abandonó de manera sorprendente el año pasado por, entre otras razones, sentirse incómodo en el entramado político y republicano de Washington.

Martínez llegó al Senado desde el gabinete del presidente George W. Bush y gracias al firme apoyo de éste le colocó incluso como copresidente del Partido Republicano.

Marco Rubio llega ahora a la escena de la política nacional con unas sólidas credenciales republicanas respaldadas además por el movimiento conservador del Tea Party.

Durante sus campaña electoral, Rubio ha seguido fielmente la ortodoxia republicana al reclamar menos impuestos, una reducción de la deuda y la disminución del poder del gobierno que suena lo más parecido a los mensajes de Ronald Reagan.

Rubio considera, además, que el Partido Republicano está obligado a ofrecer algo más que una crítica aguda a los demócratas y al presidente Barack Obama.