El uso inadecuado de la tarjeta de crédito es una de las razones por las que la gente se declara en bancarrota, al no poder pagar sus deudas. J. Emilio Flores/La Opinión
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Las declaraciones de quiebra en el Sur de California casi duplican a las del país, con lo que se evidencia la profunda crisis económica a la que se enfrentan los consumidores y negocios de la región.

Mientras que en la nación las bancarrotas —en todas sus modalidades— habían aumentado un 34.5% en los primeros nueve meses del año pasado, el Distrito Central de Bancarrotas de California —que se extiende desde el condado de Ventura hasta el de Orange— registró un incremento del 65.3%, incluyendo los datos de octubre y noviembre.

Josefina Fernández McEvoy, abogada de la firma Fox Rothschild en Los Ángeles, anticipa que la oleada durará por lo menos otros tres años.

"Las quiebras se intensifican en torno a un año después de que se desatan las crisis económicas, y la actividad se mantiene incluso cuando la economía empieza a mejorar", dice Fernández McEvoy, explicando que muchos han agotado todos sus recursos financieros cuando comienza la recuperación.

Según un conteo realizado por Associated Press (AP) en 90 distritos de bancarrota del país y que incluye datos hasta diciembre pasado, en 2009 se presentaron 1.4 millones de solicitudes.

Eso lo convierte en el peor séptimo año de la historia, y el de más volumen desde el pico registrado en 2005, último año antes de la reforma que elevó los requisitos de este proceso, y en el que se presentaron más de dos millones de solicitudes.

Pero en opinión de Benjamín Yrungaray, un abogado de quiebras en Costa Mesa, las mayores dificultades actuales para conseguir la aprobación —particularmente en el capítulo 7, que "borra" las deudas existentes— no sirven para contener el torrente de personas y negocios al límite de su capacidad financiera.