Autoridades levantan el cadáver del periodista Eliseo Barrón del diario Milenio de Torreón, quien fue secuestrado y asesinado en mayo de 2009. EFE
1/1

A Gerardo García Pimentel lo ejecutaron de 20 balazos. Era reportero del periódico La Opinión de Michoacán y tenía apenas 23 años de edad. Estaba por publicar informes sobre los presuntos vínculos de La Familia Michoacana en el asesinato de Sergio Gómez, el vocalista de K-Paz de la Sierra. Pero las balas lo callaron.

Su labor periodística le costó la vida. Son los riesgos que corren muchos periodistas que trabajan en México. Es la inseguridad de una profesión que busca mostrar una realidad mexicana como es, plagada de narcos, secuestros, corrupción e impunidad.

Un país en el que durante la última década han sido ejecutados 57 periodistas.

Y la amenaza ya no es sólo contra los periodistas, también incluye a la familia, como en este caso, donde el hermano y primo de Gerardo fueron desaparecidos y el papá desde hace dos años -cuando mataron a su hijo-, anda huyendo y escondiéndose en varias partes del país.

Desde un lugar no revelado de México, vía telefónica don Heraclio García, padre de Gerardo, se comunicó a La Opinión para contar su caso.

"Salí de Uruapán (en Michoacán) a la Ciudad de México, luego a Veracruz, y así he andado, ahora estoy en el norte", dijo durante la conversación telefónica.

A Gerardo lo mataron el 7 de diciembre de 2007 y al día siguiente, cuando el hermano mayor Carlos, y un primo de nombre Mario García, desaparecieron cuando fueron a poner la denuncia ante la Procuraduría de Justicia de Michoacán, donde se les vio por última vez y cerca de donde se localizó el vehículo abandonado en el que viajaban.

"A mi otro hijo lo desaparecieron y a mi me amenazaron, un mes después, por andar preguntando sobre lo que le pasó a mi hijo, me llegó a mi taller el periódico del día en que mataron a Gerardo con una amenaza: ‘El próximo eres tú y con el que andes’", recordó don Heraclio la amenaza anónima.