A Gerardo García Pimentel lo ejecutaron de 20 balazos. Era reportero del periódico La Opinión de Michoacán y tenía apenas 23 años de edad. Estaba por publicar informes sobre los presuntos vínculos de La Familia Michoacana en el asesinato de Sergio Gómez, el vocalista de K-Paz de la Sierra. Pero las balas lo callaron.
Su labor periodística le costó la vida. Son los riesgos que corren muchos periodistas que trabajan en México. Es la inseguridad de una profesión que busca mostrar una realidad mexicana como es, plagada de narcos, secuestros, corrupción e impunidad.
Un país en el que durante la última década han sido ejecutados 57 periodistas.
Y la amenaza ya no es sólo contra los periodistas, también incluye a la familia, como en este caso, donde el hermano y primo de Gerardo fueron desaparecidos y el papá desde hace dos años -cuando mataron a su hijo-, anda huyendo y escondiéndose en varias partes del país.
Desde un lugar no revelado de México, vía telefónica don Heraclio García, padre de Gerardo, se comunicó a La Opinión para contar su caso.
"Salí de Uruapán (en Michoacán) a la Ciudad de México, luego a Veracruz, y así he andado, ahora estoy en el norte", dijo durante la conversación telefónica.
A Gerardo lo mataron el 7 de diciembre de 2007 y al día siguiente, cuando el hermano mayor Carlos, y un primo de nombre Mario García, desaparecieron cuando fueron a poner la denuncia ante la Procuraduría de Justicia de Michoacán, donde se les vio por última vez y cerca de donde se localizó el vehículo abandonado en el que viajaban.
"A mi otro hijo lo desaparecieron y a mi me amenazaron, un mes después, por andar preguntando sobre lo que le pasó a mi hijo, me llegó a mi taller el periódico del día en que mataron a Gerardo con una amenaza: ‘El próximo eres tú y con el que andes’", recordó don Heraclio la amenaza anónima.
"Nunca supe la razón por qué lo mataron, sólo versiones vagas, de que se metió con uno de la familia por su trabajo", mencionó. "Me imagino que por que iba a decir algo que no les convenía a esas malas personas".
Versiones extraoficiales indican que Gerardo contaba con información que identificaba a la novia del cantante Sergio Gómez como sobrina de un poderoso jefe del grupo delictivo de La Familia Michoacana.
Desde ese entonces don Heraclio ha tenido que dejar su tierra y ahora anda en busca de solicitar asilo en Estados Unidos, una opción que es muy remota debido a las leyes migratorias, que en muy pocas ocasiones ofrecen ese beneficio a ciudadanos mexicanos.
"Me indigna la situación en la que están los periodistas en México, el gobierno mexicano debería hacer más por ellos, por dar garantías para la libertad de expresión y perseguir contra quienes atentan contra ellos, mi hijo sólo fue uno, pero hay muchos", reprochó el padre de Gerardo.
De acuerdo con la organización Reporteros Sin Fronteras, México se ha convertido en el segundo país más peligroso para ejercer el periodismo, sólo por debajo de Irak.
Uno de los más recientes asesinatos de periodistas fue el ocurrido el pasado 8 de enero, cuando Valentín Valdés Espinosa, del diario Zócalo de Saltillo, en Coahuila, fue raptado, ejecutado y su cadáver tirado con un cartel de advertencia en el pecho.
Reporteros Sin Fronteras, un organismo de defensa de los periodistas con base en Francia, destaca que muchos de los asesinatos de comunicadores en México están relacionadas por su labor profesional al manejar información relacionada con el narcotráfico y crimen organizado.
En un comunicado, el presidente de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), emitió su preocupación por las ejecuciones de periodistas en México tras el asesinato de Valentín Valdés.
"Iniciamos en México nuevamente este año con el flagelo de la violencia contra los periodistas", declaró. "Hacemos un llamado a las autoridades mexicanas para atender de manera urgente este serio problema que afecta el ejercicio libre del periodismo y genera autocensura para evitar represalias".
Una semana después del asesinato de Valentín Valdés fue encontrado el cadáver de otro periodista mexicano, de José Luis Romero, reportero de la radio Línea Directa, en el estado de Sinaloa, quien estaba secuestrado desde el 30 de diciembre de 2009.
Ello motivó a la SIP el envío a México, del 14 al 17 de febrero, de una delegación para entrevistarse con el presidente Felipe Calderón y otras autoridades para promover una mayor voluntad política que motive reformas legales y medidas de protección.
La Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) en México destacó que durante el 2009 fueron 12 los periodistas asesinados, con lo que suman 57 desde el año 2000.
Desde ese año, la CNDH ha visto incrementar el registro de agresiones, de todo tipo, en contra de periodistas, que subieron de 13 en el 2000, a 78 el año pasado.
Además de los asesinados, hay otros tantos que han sido desaparecidos, como el caso del Alfredo Jiménez Mota, reportero de El Imparcial, en Hermosillo, Sonora.
Y a todo esa ola de violencia se suma que el gobierno mexicano no ha podido ser capaz de detener las agresiones ante la impunidad que prevalece, ya que la gran mayoría de los asesinatos no han sido aclarados.