Familiares de las víctimas en la Zona Cero durante los actos con motivo del octavo aniversario de los atentados.(Foto: EFE)
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Nueva York — “La llamada de mi esposa me salvó la vida”, relató ayer el guatemalteco Erwin González al recordar lo que vivió hace ocho años, a las 8:46 de la mañana, cuando el primer avión se estrelló contra la Torre Gemela Norte.

Estaba en el piso 78 esperando para cambiar de ascensor y subir al piso 99 donde tenía que llevar un pedido a domicilio, cuando de repente, todo se estremeció, se apagaron las luces , y el aire se llenó de cenizas.

“Todos los que estaban en el piso 99 murieron”, dijo González.

Para González es importante recordar ese día y tomar conciencia de que la vida es preciosa. Hoy trabaja a tan solo una cuadra de donde ayer se rindió tributo póstumo a las 2,752 víctimas del ataque del 11 de septiembre del 2001.

“Hoy celebro la vida, no la muerte”, expresó González a pesar de entender el dolor y el sufrimiento de quienes no fueron tan afortunados como él.

Ayer González trabajó durante la conmemoración de las víctimas en la plaza del parque Zucotti, en la calle Liberty, donde también el mexicano Lautaro Campos quien vio la segunda torre colapsar.

“La gente empezó a correr, gritando, y la cortina de humo persiguiéndonos, pero sobrevivimos”, indicó Campos.

Pero para las familias de las víctimas que ayer llegaron a la conmemoración a las ocho de la mañana, entre la lluvia y viento, con fotos de sus familiares, flores y paraguas, el recuerdo del 2001 no es de vida, sino de muerte.