No hay duda de que el tema de la adopción por parte de las parejas del mismo sexo despierta controversias, por cuestionamientos sobre el efecto que tiene sobre los niños el crecer en lo que muchos llamarían una "familia alternativa o no-tradicional" donde en vez de tener un papá y una mamá, hay dos papás, o dos mamás. O un padre o madre que es gay.
Se cuestiona si el niño o niña verá alterada su identidad sexual de alguna manera, o su salud mental por supuestamente vivir en "ambiente homosexual". Los más radicales argumentan que abre la puerta a temas de abuso sexual o pederastia. Otros, como muchos grupos religiosos, dicen que simplemente está mal, moralmente. Como dijo el entonces precandidato republicano Mitt Romney en la Convención Republicana el año pasado: "Los niños deberían tener un padre y una madre".
Hay especialistas en salud mental que están convencidos de que el impacto es negativo. "Yo he tratado a muchos homosexuales y transexuales y nunca encontré a uno que tenga una actitud saludable sobre su propia sexualidad o sobre el sexo opuesto… Si no hay claridad sobre lo que es ser un hombre o una mujer, eso puede afectar a los hijos", señala el doctor en psicología David Eigen.
Esos cuestionamientos persisten en algunos sectores de la población y probablemente siempre existan, pero una mirada a 30 años de investigaciones científicas revelan una conclusión bastante clara: no hay ningún efecto negativo, ni sicológico ni de ninguna otra clase sobre los niños que han crecido en familias encabezadas por personas homosexuales.
De acuerdo con la Asociación Médica Americana (AMA), "los resultados de investigaciones realizados hasta ahora sugieren que los hijos de padres gays o lesbianas tienen relaciones positivas con sus semejantes y también con adultos de ambos sexos… el miedo de que estos niños sean abusados o aislados por sus semejantes, o se vean aislados en comunidades homosexuales no se manifiesta en la vida real".
Tanto AMA, como la Academia Americana de Pediatría y de la Psiquiatría concluyen que no hay un solo estudio que haya encontrado desventajas entre los niños de padres homosexuales con respecto a heterosexuales.
"No hay evidencias de que crecer en una familia con padres o madres gays vaya a resultar en la homosexualidad del hijo", señala el experto en adopciones y bienestar infantil Devon Brooks, profesor de la Universidad del Sur de California. "Tampoco hay estudios que señalen como más probable que un hijo sea heterosexual en una familia encabezada por una pareja heterosexual".
Los hijos de parejas del mismo sexo, sin embargo, sí se enfrentan a ciertos retos en su entorno social, dependiendo de cuál sea ese entorno.
"Siempre habrá algún problema de acoso", señala Amanda Litwin, directora del Programa de Servicios a Familias del Centro para Gays y Lesbianas de Los Ángeles. "Especialmente en estas épocas en las que el matrimonio gay está sobre el tapete. El bullying y el acoso ha aumentado en las escuelas como parte de ese debate".
Según Brooks, sin embargo, los estudios realizados también señalan que los hijos de parejas gays reciben excelente orientación sobre cómo lidiar con este tipo de problemas sociales. "Los padres generalmente están muy conscientes de esta posibilidad. Ellos tienen que lidiar además con cierto sentimiento de culpa por ver a sus hijos sometidos a lo que ellos pasaron por ser homosexuales, pero ya no por su sexualidad sino por la de sus padres".
"Todo depende de las herramientas que uno proporcione al niño", afirma Valentín Toledo, padre adoptivo junto con su pareja Armen Sanasarian del bebé Garo, de cinco meses de nacido.
Las leyes sobre adopción de parejas del mismo sexo varían dependiendo al estado en que viven y su aplicación puede variar según la jurisdicción.
"Al igual que el matrimonio gay, las leyes sobre adopción varían de estado a estado. La mayoría permite que los individuos gays adopten. Sólo hay tres estados que no permiten la adopción: Mississippi, Arkansas y Utah. Florida es el más radical, ya que no permite que una persona gay adopte, aunque sí pueden ser padres de cuidado temporal", señala Francisco Dueñas, de la organización LAMBDA Legal, una organización que vela por los derechos de la comunidad gay.
Pero aún quienes cuestionan la adopción gay, como el Dr. Heigen citado a continuación, aceptan que "es mejor estar en una familia que te da amor que en el sistema de foster care".
Y ese es el reto. De acuerdo a las cifras más recientes, hay más de 65,000 niños siendo criados en hogares encabezados por parejas homosexuales en todo el país, y aunque representan apenas el 4% de los niños adoptados, la cifra ha seguido subiendo. California es el estado que tiene mayor número, más de 16,000, o sea un 10% de los niños adoptados en el estado. Esto de acuerdo al estudio Adoption and Foster Care of Gay and Lesbian Parents in the US del Williams Institute y el Urban Institute.
Muchos de los niños provienen del sistema público. En cualquier momento dado, medio millón de niños del país está en este sistema debido a situaciones de abuso o abandono en su hogar.
La mayoría de las agencias públicas, como el Departamento de Servicios Infantiles del condado de Los Ángeles, intenta reclutar activamente a padres substitutos o adoptivos en todas las comunidades, incluyendo la homosexual.
También hay otros tipos de adopciones, como las adopciones independientes o privadas, en las cuales los padres adoptivos buscan por medio de entidades privadas, agencias independientes o abogados, a un niño o niña a quien adoptar. Este tipo de adopciones también está regulada por las leyes de cada estado.
Otro tipo de adopción entre parejas gays se da cuando el niño o niña es hijo biológico de una de las dos personas en la pareja y la segunda persona lo adopta.