Las protestas ya comenzaron. En Cal State Northridge, por ejemplo, los estudiantes están firmando peticiones e incluso participan grabando videos para explicar la situación y manifestar sus opiniones. (FOTO: J. Emilio Flores/La Opinión)
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A medida que los alumnos de educación superior terminan sus vacaciones y se incorporan a un nuevo curso, cada vez son más los que comprueban que no tienen cupo en aquellas asignaturas que necesitan para su carrera o que algunas clases que pensaban cursar fueron canceladas.

Los recortes impuestos a la educación por el estado están comenzando a pagar factura entre quienes estudian tanto en UC como en Cal State (los dos sistemas públicos de universidad). Despidos y ajustes que han obligado a las instituciones educativas a ofrecer menos clases y a ubicar más estudiantes por salón.

Melissa Kiesser, quien comenzó ayer su segundo año en Cal State Northridge, tuvo que matricularse en una clase de astronomía y otra de matemáticas, pese a que no corresponden con su licenciatura en comunicaciones. En las materias que realmente necesitaba, salvo dos, ya no se ofrecían más plazas cuando llegó a registrarse.

"Todas las clases están llenas y no me agrada tener que tomar aquellas que no me interesan, pero me registro en las que hay espacio para completar al menos 12 créditos, porque si no me quitan la ayuda financiera", dijo Melissa.

Aquellos alumnos que cuentan con becas necesitan comprobar que son estudiantes a tiempo completo. Esto obliga a muchos, como Melissa, a inscribirse en clases que realmente no necesitan.

"No hay duda de que hay muchos estudiantes afectados, a pesar de que nos esforzamos para encontrar un lugar para ellos en las clases que requieren", reconoció Harry Hellenbrand, vicepresidente de relaciones académicas de Cal State Northridge, donde sus administradores han tenido que recortar entre 300 y 400 clases en el presente curso, ante la falta de fondos del estado.