La marcha contra el golpe de estado llegó ayer hasta la presidencia residencial en Tegucigalpa. Para hoy está programada otra marcha que llegará hasta el aeropuerto donde Zelaya anunció llegaría al país. Foto: AP
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Micheletti desconoce a OEA, protestas de rechazo crecen y Zelaya regresa hoy

TEGUCIGALPA, Honduras — El megáfono anuncia que Manuel Zelaya, el presidente derrocado por los militares llegará este domingo a su país a una semana de ser haber sido depuesto y Luis Argucia aprieta su puño derecho, lo levanta y grita hasta ponerse colorado: ¡Viene Mel, urge Mel!

“Lo llevaremos en hombros hasta la Casa Presidencial y sacaremos a patadas a Goriletti (como le dicen los opositores a Roberto Micheletti, quien asumió el poder tras el Golpe de Estado)”, asevera y otros le aplauden entre gritos de miles de manifestantes postrados frente al aeropuerto, ansiosos de responder a cualquier llamado de Mel, el mandatario depuesto.

A unos de kilómetros de distancia, frente a las oficinas del Ejecutivo, otras posturas se dejan escuchar entre cánticos del Himno a la Alegría, de Bethoven. María Grajales se interrumpe: Escucha, hermano, la canción de la alegría/ el canto alegre del que espera un nuevo día/ ven y canta…

“Que venga para que lo metan preso, que eso es lo que falta”, arremete apretando la mandíbula, vestida de punta en blanco como regularmente visten los seguidores de Michelleti -que también son millares- en señal de paz.

Dos marchas simultáneas, pero con posturas diametralmente opuestas, marcaron la jornada de la víspera que Zelaya arriba al aeropuerto como lo anunció ayer a la cadena de televisión venezolana Telesur, posiblemente acompañado por la presidente de Argentina, Cristina Kirchner, y el presidente de Ecuador, Rafael Correa.