Micheletti desconoce a OEA, protestas de rechazo crecen y Zelaya regresa hoy
TEGUCIGALPA, Honduras — El megáfono anuncia que Manuel Zelaya, el presidente derrocado por los militares llegará este domingo a su país a una semana de ser haber sido depuesto y Luis Argucia aprieta su puño derecho, lo levanta y grita hasta ponerse colorado: ¡Viene Mel, urge Mel!
“Lo llevaremos en hombros hasta la Casa Presidencial y sacaremos a patadas a Goriletti (como le dicen los opositores a Roberto Micheletti, quien asumió el poder tras el Golpe de Estado)”, asevera y otros le aplauden entre gritos de miles de manifestantes postrados frente al aeropuerto, ansiosos de responder a cualquier llamado de Mel, el mandatario depuesto.
A unos de kilómetros de distancia, frente a las oficinas del Ejecutivo, otras posturas se dejan escuchar entre cánticos del Himno a la Alegría, de Bethoven. María Grajales se interrumpe: Escucha, hermano, la canción de la alegría/ el canto alegre del que espera un nuevo día/ ven y canta…
“Que venga para que lo metan preso, que eso es lo que falta”, arremete apretando la mandíbula, vestida de punta en blanco como regularmente visten los seguidores de Michelleti -que también son millares- en señal de paz.
Dos marchas simultáneas, pero con posturas diametralmente opuestas, marcaron la jornada de la víspera que Zelaya arriba al aeropuerto como lo anunció ayer a la cadena de televisión venezolana Telesur, posiblemente acompañado por la presidente de Argentina, Cristina Kirchner, y el presidente de Ecuador, Rafael Correa.
Zelaya, un hombre de 57 años que llegó al poder el 27 de enero del 2006 y cuyo mandato concluiría en noviembre próximo, llamó a sus simpatizantes a esperar su llegada “sin armas”.
Y es que tanto Zelayistas como Michelletistas temen que cualquier “chispa” sea un discurso incendiario, un abuso de la fuerza militar o cualquier movimiento político en falso termine en muerte.
“Que se vaya ese guardia privado del Mc Donals o que esconda el arma”, cuchichea un militar a otro. Son parte los cientos de soldados que custodian la Casa Presidencial para mantener alejados a los marchistas pro Mel. “Se la pueden quitar y dispararnos, vaya, vaya. No puede estar ahí”, anota.
El nuevo gobierno considera que los grupos a favor de Zelaya son manipulados por la por la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA), liderada por el presidente venezolano, Hugo Chávez (quien dijo que podría usar su Ejército para apoyar a Mel) y secundada por los mandatarios de Cuba, Raúl Castro y de Bolivia, Evo Morales.
Del otro lado, el temor por la “bota” militar que marcó a seis países latinoamericanos con sangre y fuego es un hecho fomentado por el acoso contra los partidarios del mandatario derrocado.
Las fuerzas castrenses empezaron con un toque de queda con medidas que limitan la libertad de asociación y allanamientos sin orden judicial; helicópteros castrenses que sobrevuelan las marchas a menos de 10 metros de las cabezas de los opositores y hasta desapariciones como las denunciadas en el departamento de Colón, donde según organizaciones civiles el Ejército ha desaparecido a cuatro jóvenes.
Aislamiento
TEGUCIGALPA/AP — La decisión de apartarse de la OEA tomada por el gobierno erigido en Honduras tras el golpe de estado del 28 de junio terminó de tensar las relaciones con la comunidad internacional, que igual a la multitud de seguidores del defenestrado líder congregada ayer en las calles de la capital hondureña, exige la restitución de Manuel Zelaya.
Honduras se retiró en la medianoche del viernes de la OEA por pretender imponerle “resoluciones unilaterales e indignas” para colocar de nuevo en el cargo al derrocado presidente. Honduras había sido advertida de su suspensión de la Organización de los Estados Americanos (OEA) si no revertía el derrocamiento de Zelaya.
En un intento de restaurar las condiciones democráticas del país, el secretario general del organismo continental José Miguel Insulza gestionó el viernes en Tegucigalpa el retorno del presidente depuesto.
Pero en respuesta a los esfuerzos de Insulza, Micheletti anunció el retiro de Honduras de la OEA.
Insulza no se reunió con representantes del gobierno designado para evitar conferirles legitimidad.
Al término de sus 7 horas en Honduras, Insulza ofreció una rueda de prensa en la que expuso que “lamentablemente en Honduras no hay condiciones para el regreso de Zelaya”, quien decidirá si regresa al país en tales circunstancias.
Los líderes de la Corte Suprema, que avalaron el golpe, respondieron a la mediación de Insulza que si Zelaya regresa lo espera una orden de captura.
Una amenaza similar fue formulada más tarde contra Insulza por el canciller de Micheletti, Enrique Ortez, al advertir que el líder de la OEA no podrá volver a Honduras y si lo hace “será arrestado y juzgado”. No precisó bajo qué acusaciones.