El presidente nombrado por el Congreso Roberto Micheletti cuando hablaba con los periodistas en la Casa Presidencial y anunciaba la posibilidad de adelantar las elecciones de noviembre. Foto: Esteban Felix/AP
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Tegucigalpa/EFE — El nuevo presidente de Honduras, Roberto Micheletti, afirmó ayer que no tiene “ninguna objeción” al adelanto de las elecciones generales de noviembre como una salida a la crisis causada por el derrocamiento de Manuel Zelaya.

Mientras tanto, el destituido presidente de Honduras, Manuel Zelaya, aseguró ayer en Panamá que el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, viajará a Honduras a informar a las autoridades “golpistas” del ultimátum dado por esa organización para que restituyan el orden constitucional, “no a negociar".

En una rueda de prensa en el hotel en que se hospeda desde ayer en Panamá, Zelaya aseguró que después de que Insulza, “con la autoridad que le han dado todos los jefes de Estado de América”, hable con las autoridades “golpistas”, informará a la Asamblea de la Organización de Estados Americanos (OEA) sobre sus gestiones.

“Va a informar del ultimátum, no va a negociar”, afirmó Zelaya respecto a las 72 horas que la reunión extraordinaria de los países de OEA dieron en la madrugada del miércoles a las nuevas autoridades hondureñas para que lo repongan en el poder.

Consideró que Insulza “va a cumplir su cometido” y a partir del sábado la OEA podrá conocer cuál es la posición del “Gobierno represivo que ha tomado el poder con las armas en Honduras” para decidir los pasos que se habrán de adoptar.

La resolución de los países de la OEA viene a “desencadenar todo un proceso de deslegitimación total” de las autoridades que han “usurpado el poder”, agregó.

“A partir de eso, si los golpistas no cedieran, el pueblo y la historia no los va a perdonar”, aseguró.