Nueva York — Activistas y defensores de derechos humanos en Honduras denunciaron ayer la detención de centenares de manifestantes y de jóvenes de zonas rurales por el ejército. “Creemos que muchos centenares de personas han sido detenidas”, le aseguró a El Diario La Prensa, por medio de una entrevista telefónica, Bertha Olivas, directora de la organización pro derechos humanos Comité de de Familias de Detenidos y Desaparecidos en Honduras COFADEH, con cede en Tegucigalpa.
Olivas dijo que su organización está tratando de averiguar los nombres de los detenidos en las postas militares de San Pedro del Sula, donde ayer hubo una manifestación en contra del gobierno golpista.
Olivas dijo que debido las suspensión de las libertades civiles por parte del gobierno golpista el miércoles “tememos por sus vidas”, y que también temen por la integridad física de los líderes que iban a estar a cargo de las urnas de la encuesta popular que pretendía realizar el depuesto presidente Zelaya
“Ahorita mismo a los de un autobús que venían a una marcha en Tegucigalpa los militares les hicieron bajar le pidieron sus tarjetas y les dejaron en la carretera”, aseveró Bertha
“Es muy difícil trabajar para nosotros”, agregó Olivas cuyo esposo Tomás Nativí Gálvez, profesor, líder sindicalista y cofundador del Partido Unión Revolucionaria Popular (URP) y agudo crítico del gobierno hondureño en la década de 1970, desapareció en junio de 1981 a manos de agentes de seguridad del Estado.
Olivas dijo que tenía información que asegura que el ejército está forzando el reclutamiento de jóvenes en zonas rurales en los departamentos de Olancho y Tocoa. “Están yendo casa por casa”, aseguró Olivas. El conocido activista ambiental padre Tamayo confirmó esta misma versión.
El sacerdote aseguró además que ayer que se había tenido que esconder en una montaña luego que una marcha de 4.000 personas contrarias al gobierno golpista fuera reprimida por el ejercito la madrugada del miércoles. “He tenido que dejar mi casa, ya no podía seguir allí”, aseguró Tamayo, originario de Salama, una pequeña población rural del departamento de Olancho en el este del país. Tamayo agregó que hasta el momento desconoce el paradero de unas 20 personas arrestadas el miércoles.
Tamayo, de 52 años, lidera un movimiento defensa de los bosques dijo, “ya no nos podemos reunir en grupos, no se pueden hacer manifestaciones… si una persona es arrestada con o sin causa puede estar detenida cinco o seis días”.
Tamayo relató que la gente trata de buscar formas alternas para llegar a la capital Tegucigalpa adonde el fin de semana se espera la llegada del presidente depuesto José Manuel “Mel” Zelaya.
“Existe una gran sicosis, hay mucho miedo entre la gente de que el ejército va a entrar en las casas”, dijo Tamayo, quien además aseguro, que las zonas rurales se encuentran aisladas y no hay circulación en las carreteras.
Olivas dijo que la suspensión de las libertades individuales “nos deja en una completa y rotundamente indefensos”, y dijo que la situación era peor porque organizamos del Estado, como el Comisionado de Derechos Humanos, Ramón Custodio, estaba a favor del régimen golpista. Asimismo, la fiscalía de derechos humanos tampoco se ha pronunciado.
“Conforme pasa el tiempo para el regreso es peor y más difícil va a ser por el desgaste del pueblo al que se le va intimidando sicológicamente y por la desinformación”, concluyó Olivas.