Daniel muestra orgulloso la medalla que recibio al concluir una carrera de 10 millas, enfrente de la Trenton Central High School de Trenton, NJ la se graduó con honores después de haber estado detenido en un centro de inmigración.  Foto: AP
1/1

Los agentes lo esposaron, le pusieron grilletes y lo subieron a una camioneta, junto con una familia de Costa Rica que también había sido sacada de la cama. Fueron llevados a Elizabeth, a unos 80 kilómetros y encerrados en un sitio lúgubre, en un sector industrial cerca del aeropuerto de Newark. A Daniel le dieron un uniforme azul de preso y lo ubicaron con otros 300 inmigrantes.

Le tomó pocos días descubrir el horrible universo de los centros de detención del ICE, en los que todos los años son retenidas por tiempo indefinido unas 350,000 personas, indocumentadas o que piden asilo, mientras las autoridades deciden su futuro.

Daniel sabía que podía ser deportado si no tenía papeles. Y que sus padres, quienes se habían separado, estaban trabajando con un abogado para tratar de regularizar su situación.

En Trenton se corrió la voz de que había sido arrestado.

En su escuela, la profesora de inglés para extranjeros Iseult Leger lagrimeaba pensando en el chico que la había cautivado desde que llegó. En el edificio que limpiaba Daniel, el abogado Robert Lytle se estremeció al pensar que el “Profesor” estaba entre rejas. ¿Cómo podía pasarle eso a un chico con tanta personalidad y tan prometedor?

El ICE se defiende diciendo que los culpables de estas situaciones son los padres. “Los padres tomaron esa decisión cuando él era un niño, no el Departamento de Seguridad Interior”, afirmó la portavoz del ICE Pat Reilly.

El abogado de la familia, Keith Sklar, se enteró de que el arresto de Daniel fue producto de una aparente confusión. El ICE pensaba que la familia no había acudido a una cita judicial y por lo tanto podía ser deportada.