Seguidores del depuesto presidente Manuel Zelaya protestan cerca a la Casa Presidencial en Tegucigalpa (Honduras) el 1 de julio de 2009.  [Foto: EFE]
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En un mismo día, Micheletti ha asegurado que Zelaya se fue por su propia decisión y también que lo hizo obligado por una orden de la Justicia.

Tras anunciar inicialmente que iba a regresar al país hoy, Zelaya decidió posponer su viaje para el próximo sábado, al término del ultimátum de 72 horas dado por la OEA al gobierno de Micheletti.

Mientras tanto, alrededor de 1.500 seguidores de Zelaya volvieron a marchar hoy en Tegucigalpa y varios miles de manifestantes, según medios locales, lo hacían al mismo tiempo en su contra en San Pedro Sula, la capital industrial y económica del país.

Los organizadores de esta última marcha esperan a 20.000 personas para hoy en esa ciudad, y también una asistencia multitudinaria en El Progreso, localidad cercana a San Pedro (norte del país).

Hasta ahora, los detractores de Zelaya han conseguido llevar más gente a las manifestaciones que sus seguidores, aunque, en la capital, los números se limitan a entre 4.000 y 5.000.

Los medios locales, que en sus espacios ofrecen fundamentalmente la versión oficial de los acontecimientos, no están dando seguimiento a las marchas contrarias al Gobierno en el interior.

Además, el presidente del Comité para la Defensa de los Derechos Humanos (Codeh), Andrés Pavón, ha denunciado la persecución por parte del gobierno de dirigentes de sectores que apoyan a Zelaya.

Los seguidores del depuesto presidente acusan a los empresarios de estar obligando a trabajadores a asistir a las movilizaciones de apoyo a Micheletti y de estar pagando a parte de los manifestantes, exactamente las mismas acusaciones que hasta el domingo se vertían contra el Gobierno de Zelaya desde la oposición. EFE

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