Sonia Sotomayor es saludada por el presidente del panel judicial de la Cámara Alta, senador demócrata Patrick Leahy (iz.), y por el republicano Jeff Sessions. Foto: AP
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Washington/EFE — Sonia Sotomayor prácticamente selló ayer su entrada en la historia como la primera magistrada latina del Tribunal Supremo durante su última comparecencia ante el Senado, en la que recibió elogios de algunos republicanos.

La jueza, de 55 años y padres puertorriqueños, terminó la cuarta audiencia ante el Comité Judicial tal y como comenzó su testimonio el lunes —con una manifestación de su competencia y de su pasión por el derecho.

Una votación en el pleno del Senado probablemente a principios de agosto culminará su periplo desde un barrio pobre de El Bronx hasta lo más alto de la carrera legal.

Sotomayor no cometió ningún error que pusiera en peligro la nominación y aunque los republicanos no se dieron por convencidos, ayer logró de algunos de ellos palabras de apoyo.

“Usted ha dicho algunas cosas que simplemente me han asustado”, le dijo Lindsey Graham, uno de los senadores republicanos más influyentes, quien en un tono amable añadió- “Usted ha recorrido un camino muy largo y ha trabajado muy duramente”.

“Veremos lo que depara su futuro, pero creo que va a ser bastante brillante”, afirmó Graham.

El senador la presionó para que se manifestara una vez más sobre su discurso de 2001, en el que dijo que una latina “sabia” podría juzgar mejor por su experiencia personal que un hombre blanco, lo que los republicanos interpretaron como evidencia de su falta de neutralidad.

“Lamento haber ofendido a algunas personas. Creo que mi vida demuestra que no tuve intención de dejar la impresión que algunos han sacado de mis palabras”, respondió Sotomayor, quien ha insistido en que aunque la experiencia ayuda a entender un caso, el resultado lo determina la ley.