Washington/EFE — Sonia Sotomayor prácticamente selló ayer su entrada en la historia como la primera magistrada latina del Tribunal Supremo durante su última comparecencia ante el Senado, en la que recibió elogios de algunos republicanos.
La jueza, de 55 años y padres puertorriqueños, terminó la cuarta audiencia ante el Comité Judicial tal y como comenzó su testimonio el lunes —con una manifestación de su competencia y de su pasión por el derecho.
Una votación en el pleno del Senado probablemente a principios de agosto culminará su periplo desde un barrio pobre de El Bronx hasta lo más alto de la carrera legal.
Sotomayor no cometió ningún error que pusiera en peligro la nominación y aunque los republicanos no se dieron por convencidos, ayer logró de algunos de ellos palabras de apoyo.
“Usted ha dicho algunas cosas que simplemente me han asustado”, le dijo Lindsey Graham, uno de los senadores republicanos más influyentes, quien en un tono amable añadió- “Usted ha recorrido un camino muy largo y ha trabajado muy duramente”.
“Veremos lo que depara su futuro, pero creo que va a ser bastante brillante”, afirmó Graham.
El senador la presionó para que se manifestara una vez más sobre su discurso de 2001, en el que dijo que una latina “sabia” podría juzgar mejor por su experiencia personal que un hombre blanco, lo que los republicanos interpretaron como evidencia de su falta de neutralidad.
“Lamento haber ofendido a algunas personas. Creo que mi vida demuestra que no tuve intención de dejar la impresión que algunos han sacado de mis palabras”, respondió Sotomayor, quien ha insistido en que aunque la experiencia ayuda a entender un caso, el resultado lo determina la ley.
“¿Sabe qué? Estoy de acuerdo con usted”, le respondió Graham, que pareció indicar que votará a favor de ella.
Si el Senado le da el visto bueno, Sotomayor nunca más tendrá que rendir cuentas de sus actos como jueza, pues los miembros del Supremo tienen cargos vitalicios.
Esa perspectiva preocupa a Jeff Sessions, el republicano de mayor rango en el Comité, quien manifestó su temor de que ella desarrolle “su filosofía judicial” durante décadas sin ningún tipo de freno.
Pero sus objeciones no fueron suficientes para convencerlo de bloquear el paso de Sotomayor.
Sessions informó de que su partido se abstendrá de intentar algún mecanismo dilatorio para aplazar esa votación y que está de acuerdo en que la votación en el pleno se celebre antes del descanso veraniego del Congreso, que comenzará a principios de agosto. Allí los demócratas controlan 60 de los 100 escaños.
Antes tendrá lugar la votación en el Comité Judicial, cuyo presidente, el demócrata Patrick Leahy, pretende marcar para la próxima semana, aunque los republicanos tienen el derecho de aplazarla durante una semana.
La aprobación está garantizada, pues ese órgano está integrado por 12 demócratas y tan sólo 7 republicanos.
En la audiencia de ayer, el senador republicano John Cornyn concordó con la apreciación de Graham de que las sentencias que ha emitido Sotomayor durante sus 17 años como jueza la hacen una magistrada “moderada”.
Tras el fin de la comparecencia de Sotomayor pasó por el Comité una larga lista de testigos.
En el lado de los contrarios a la jueza se colocaron organizaciones como la Asociación Nacional del Rifle y Estadounidenses Unidos por la Vida, un grupo anti-abortista.
También la criticaron Frank Ricci y Ben Vargas, dos bomberos que pusieron una demanda contra New Haven después de que el municipio anulara una prueba de ascenso que ellos aprobaron porque ningún negro la pasó. Sotomayor dio la razón al municipio.
A favor de la magistrada hablaron el alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, y Dustin McDaniel, el director de la Asociación de Fiscales Generales.