Una vieja película del actor Cheech Marin jugaba con la posibilidad: un ciudadano estadounidense, debido a que "se veía como mexicano", era deportado a México. Pero aunque parezca broma, esta situación podría ser más común de lo que parece: los ciudadanos estadounidenses detenidos por autoridades de inmigración podrían contarse por cientos.
Hace unos días La Opinión dio a conocer la cifra de ciudadanos estadounidenses que no cuentan con un documento que los identifique como tal: 21 millones aproximadamente. Si uno de estos ciudadanos es detenido por las autoridades de inmigración bajo sospecha de estar en el país indocumentado, ¿cómo puede comprobar que es un ciudadano?
De acuerdo con Virginia Kice, portavoz de la Oficina de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), esta oficina no cuenta con un registro de los casos en los que se ha arrestado y deportado a un ciudadano, pero menciona como uno de los principales retos para la agencia la falta de una base de datos confiable de ciudadanos estadounidenses para ser usada por las autoridades gubernamentales.
"Nuestra agencia realiza 360 mil deportaciones al año; si algún ciudadano estadounidense es deportado es porque mientras estuvo detenido no proporcionó información fidedigna o porque dio información falsa", explica Kice. "Nuestra oficina nunca deporta a una persona a sabiendas de que puede ser un ciudadano".
A pesar de que no hay una cifra oficial, hace unos meses Jim Hayes, director de Detención y Deportaciones del ICE, realizó declaraciones públicas afirmando que se han registrado sólo 10 casos de este tipo en los últimos cinco años.
Sin embargo el Instituto Vera para la Justicia, organización enfocada en los sistemas de justicia y seguridad, encontró que en 2007 fueron detenidas al menos 322 personas en 13 prisiones de inmigración, que contaban con argumentos válidos sobre su ciudadanía.
Jennie Pasquarella, abogada de ACLU, asegura que es muy difícil conseguir cifras específicas al respecto, pero estima que el número puede estar entre los 200 y los 300 al año.
Fue el equipo legal de esta organización el que estuvo a cargo del caso de Pedro Guzmán, joven enfermo mentalmente e imposibilitado de leer y escribir, quien habiendo sido encarcelado por una falta menor habiendo nacido en Estados Unidos, fue deportado en 2007 tras firmar su salida voluntaria del país sin ir a una corte de inmigración.
En el caso de Guzmán, señala Kyce, el problema fue que él en repetidas ocasiones declaró ser ciudadano mexicano. Hasta la fecha se encuentra en curso una demanda de Guzmán en contra del ICE.
Otro caso fue el de Guillermo Olivares, quien habiendo mostrado sus documentos de identificación fue deportado en tres ocasiones. En el caso de Olivares, las autoridades simplemente no le creyeron.
"No puede ser que cada vez que un individuo entra en contacto con autoridades de inmigración, su suerte dependa de la discreción de quien lo entrevista, dependiendo de cómo habla o como se ve", señala Pasquarella. "No pueden decidir que alguien no es ciudadano si hay documentos que muestran lo contrario".
Para la abogada, existe sin duda un factor de uso de perfil racial en estas detenciones. "Absolutamente", dice. "La experiencia que tenemos con ICE es que si no puedes convencer a sus agentes, te deportan. Debe haber un sistema con el que el gobierno pueda verificar de manera certera la identidad de las personas; el problema es que actualmente, debido a que no lo hay, la manera en la que se ve una persona afecta la decisión que toman con respecto a él".
De acuerdo con información de la agencia AP, en la mayoría de estos casos los ciudadanos estadounidenses deportados son hispanos.