WASHINGTON, D.C.— En un intento por prevenir y contener un posible brote de influenza H1N1, la Casa Blanca organizó ayer una cumbre especial con representantes de los departamentos de salud de cada estado en el campus central de los Institutos Nacionales de la Salud (NIH).
Aunque por ahora el descanso y las vacaciones están en la lista de prioridades de las familias estadounidenses, el retorno a los colegios y el comienzo de la estación otoñal —que usualmente se caracteriza por tener más casos de influenza— está dentro de las preocupaciones del gobierno.
No es para menos, pues hasta el 2 de julio se habían registrado 33,902 casos de influenza H1N1 a nivel nacional, además de 170 muertes asociadas con esta nueva cepa del virus.
De hecho, el mismo presidente Barack Obama hizo un contacto telefónico desde Italia asegurando a los cerca de 500 asistentes a la cumbre que, aunque el país fue afortunado al no tener una situación más seria durante la primavera pasada, "el potencial para un brote en otoño es una amenaza concreta".
El mandatario recalcó que éste es el motivo por el que su gobierno está tomando una serie de medidas para aminorar el impacto de la enfermedad. "Podemos estar impidiendo una crisis. Esa es nuestra esperanza. En conversaciones con otros líderes mundiales, lo que tenemos claro es que nosotros estamos muy avanzados en nuestra planificación. Quizás tengamos que proveer de orientación a personal de salud en otros países", agregó Obama.
Aunque la posible vacuna está siendo probada en ensayos clínicos en diversos centros del país —donde se espera determinar su efectividad, repercusiones y dosis indicadas—, la secretaria de Salud, Kathleen Sebelius, dijo que es probable que de iniciarse un programa de vacunación, éste se realizaría a mediados de octubre.
Además, enfatizó que el plan se efectuaría en el marco de un programa voluntario que probablemente esté enfocado en jóvenes, personas con problemas de salud subyacentes y mujeres embarazadas.
Anne Schuchat, la directora del Centro Nacional para la Inmunización y Enfermedades Respiratorias de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC), dijo a La Opinión que en caso de que se implemente una campaña de vacunación, será aplicada a todas las personas que la necesiten, sin importar su estatus migratorio.
"Si ocurre un brote, estaremos enfocados en cómo llegar a la gente. Si vamos a vacunar a escuelas, centros comunitarios, etc. Las personas que tengan acceso a la vacuna no requerirán ser ciudadanos, ni tener documentos. Estamos hablando de la mejor forma de mitigar el impacto de este virus. No queremos poner barreras para que las personas se protejan y a su vez no contagien a los que están a su alrededor. Espero que ese sea el tipo de programa que implementemos", dijo.
Sebeluis anunció que el gobierno pagaría el 100% del plan de vacunación. Por otra parte, la Casa Blanca otorgará 350 millones de dólares para los estados, con el fin de ayudarlos a prepararse para combatir la influenza H1N1.
De estos fondos, 260 estarán destinados a los departamentos de salud y 90 al cuidado de pacientes que presenten la enfermedad. Asimismo, Sebelius explicó que otros 7.500 millones de dólares estarán disponibles como dinero para preparación ante una emergencia.
No obstante, con independencia de todas las medidas que está implementando el gobierno estadounidense, también existe la posibilidad de que el virus H1N1 cambie o sufra una mutación, un escenario que no es tan improbable, considerando que la influenza es una enfermedad que se caracteriza por ser cambiante e impredecible.
Con base en estas consideraciones, la vacuna que se está preparando en la actualidad podría ver mermada su efectividad, sobre todo si el virus muta. Consultado por La Opinión, el doctor Thomas Friedman, director del CDC, explicó que anticipan que el virus cambie porque es común que la influenza se comporte de esta manera, de estación a estación y de año a año.
Sin embargo, según enfatizó, esta modificación puede tener resultados diferentes. "Si se vuelve menos severo —lo que sería inusual—, eso posiblemente implique ajustar nuestro plan de vacunación u otras repuestas, durante el otoño".
"Si el virus se vuelve más severo; si una importante porción de aquellos que se infectan, se enferman gravemente o si comienza a afectar diferentes segmentos de la población, eso modificará nuestras decisiones. Entre ellas, a quiénes vacunamos, el cierre de escuelas, entre otras".
Friedman agregó que hasta el momento el virus se ha mantenido relativamente estable, en cuanto a su estructura genética, como a los patrones de enfermedad que ha generado.
A NIVEL LOCAL
Mark Horton, director del Departamento de Salud del estado de California, dijo a La Opinión que una de las mayores conclusiones que había extraído de la cumbre era "planear para sorprenderse. Tenemos que estar seguros que existe buena comunicación a nivel federal y local. Creo que poseemos una idea bastante global de lo que enfrentaremos este otoño", dijo.
"Las dos áreas que me preocupan ahora son: nuestra habilidad para movilizar un programa de vacunación masivo y anticipar el estrés al que la comunidad de salud se verá enfrentada", agregó.
Horton indicó que debido a que una parte importante de los hispanos en California sólo habla español, el Departamento de Salud del estado se está enfocando en tener acceso a los medios y grupos comunitarios locales para transmitir los mensajes necesarios a esta población.