Roberto Micheletti  (izq.), presidente  de Honduras, dialoga con el mandatario de Costa Rica, Óscar Arias, en San José. Horas antes, Manuel Zelaya, depuesto presidente, también tuvo un encuentro en la casa del gobernante tico. [Fotos: EFE]
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Antes de Micheletti, el mandatario costarricense se reunió con el presidente derrocado, quien al término del encuentro ofreció una breve declaración a la prensa.

"Creemos que hemos sido congruentes con la posición de Honduras, que es la restitución del estado de derecho, de la democracia y la restitución del presidente electo por el pueblo hondureño", sentenció Zelaya, tras la entrevista de hora y media con el mediador.

En Washington, el secretario general de la OEA había dicho que "todas las opciones están abiertas", incluyendo la posibilidad de un acuerdo para convocar elecciones presidenciales adelantadas.

Zelaya ha asegurado que no cederá en su postura de volver al poder del que a punta de pistola un grupo de militares lo apartó el 28 de junio. Micheletti ha insistido en que el diálogo "no significa que se vaya a permitir el regreso al poder de Zelaya".

Insulza declaró que la OEA reconocería al nuevo gobierno resultante de unos comicios adelantados, pero hizo notar que quien debería convocar las elecciones sería Zelaya, una vez acordada su restitución al cargo.

Micheletti fue juramentado por el Congreso tras el golpe, hecho que ha recibido una unánime condena internacional. Honduras fue suspendida por la OEA y enfrenta un aislamiento internacional por la asonada militar, que fue avalada por la Suprema Corte y el Congreso.

Desde el día del golpe ha habido protestas populares en Honduras en las que ha fallecido al menos una persona.

Organizaciones de derechos humanos aseguraron que el Ejército hondureño se excedió en el uso de la fuerza para reprimir la manifestación del domingo pasado, cuando simpatizantes de Zelaya esperaban que el avión de éste aterrizara en el aeropuerto de Tegucigalpa.