SAN JOSÉ, Costa Rica.— El presidente de facto de Honduras, Roberto Micheletti, partió a su país después de entrevistarse ayer con el mandatario costarricense Óscar Arias, pero sin tener un encuentro cara a cara con el derrocado gobernante Manuel Zelaya.
Sin mostrar señal alguna de que se haya avanzado en un acuerdo, Micheletti manifestó que en Honduras las elecciones se realizarán en noviembre como estaba previsto antes del golpe de Estado y se limitarán a elegir presidente, alcaldes y diputados.
Zelaya y Micheletti se entrevistaron en privado, cada quien por su lado, con Arias y no los tres juntos como se había previsto. "Cada uno puso como condicionante que no estuviera el otro, que no era el momento de estar reunidos", dijo la ministra de información costarricense, Mayi Antillón.
Micheletti ofreció las declaraciones luego de reunirse durante casi tres horas con el presidente costarricense, quien funge como mediador en la crisis política hondureña.
Ambos líderes políticos nombraron comisiones que permanecerán en San José en los diálogos promovidos por Arias. Al final de la tarde, la ministra de información anunció que las comisiones habían comenzado a dialogar.
Como representantes del gobierno de facto quedaron el ex canciller Carlos López; los asesores Arturo Corrales y Mauricio Villeda, así como la ex presidenta de la Suprema Corte, Vilma Morales.
A Zelaya lo representan la canciller Patricia Rodas; la diputada Silvia Ayala; el coordinador de COPIN, Salvador Zúñiga, y el ex canciller Milton Jiménez.
No hubo información de inmediato sobre si Zelaya también partirá o acerca de su reacción a la salida de Micheletti.
El presidente de facto ignoró preguntas sobre un comentario del secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, difundido por una emisora chilena, según el cual, cualquier eventual solución a la crisis está condicionada a que "Manuel Zelaya [esté] de vuelta en el Palacio de Gobierno". Dijo sentirse "satisfecho" con los avances del diálogo.
Antes de Micheletti, el mandatario costarricense se reunió con el presidente derrocado, quien al término del encuentro ofreció una breve declaración a la prensa.
"Creemos que hemos sido congruentes con la posición de Honduras, que es la restitución del estado de derecho, de la democracia y la restitución del presidente electo por el pueblo hondureño", sentenció Zelaya, tras la entrevista de hora y media con el mediador.
En Washington, el secretario general de la OEA había dicho que "todas las opciones están abiertas", incluyendo la posibilidad de un acuerdo para convocar elecciones presidenciales adelantadas.
Zelaya ha asegurado que no cederá en su postura de volver al poder del que a punta de pistola un grupo de militares lo apartó el 28 de junio. Micheletti ha insistido en que el diálogo "no significa que se vaya a permitir el regreso al poder de Zelaya".
Insulza declaró que la OEA reconocería al nuevo gobierno resultante de unos comicios adelantados, pero hizo notar que quien debería convocar las elecciones sería Zelaya, una vez acordada su restitución al cargo.
Micheletti fue juramentado por el Congreso tras el golpe, hecho que ha recibido una unánime condena internacional. Honduras fue suspendida por la OEA y enfrenta un aislamiento internacional por la asonada militar, que fue avalada por la Suprema Corte y el Congreso.
Desde el día del golpe ha habido protestas populares en Honduras en las que ha fallecido al menos una persona.
Organizaciones de derechos humanos aseguraron que el Ejército hondureño se excedió en el uso de la fuerza para reprimir la manifestación del domingo pasado, cuando simpatizantes de Zelaya esperaban que el avión de éste aterrizara en el aeropuerto de Tegucigalpa.