Nueva York — Mientras decenas de partidarios del derrocado presidente hondureño Manuel Zelaya mostraron ayer su apoyo a éste frente al edificio de las Naciones Unidas en Manhattan, el comisionado vicepresidente de Honduras, Arístides Mejía, se mezcló entre la multitud, cargando su equipaje y sin credenciales que lo identificaran, para luego entrar al edificio donde 192 países condenaron el golpe.
“El golpe fue instigado por un grupo de políticos, seis empresarios y los dueños de los medios de comunicación institucionales”, denunció el comisionado vicepresidente Mejía, quien asumió funciones de vicepresidencia cuando dimitió el vicepresidente Elvis Santos en diciembre. Mejía aseguró, además, que el gobierno instaurado por Roberto Micheletti es un régimen de ilegal que ha encarcelado a 150 personas y asesinado a cerca de 40.
Mejía llegó sobre el mediodía solo y justo a tiempo para entrar a la sede, para escuchar el discurso que el derrocado presidente Zelaya dio ante la Asamblea General de Naciones Unidas, que condenó el golpe.
El golpe militar del domingo fue ejecutado por militares al comando del jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, Romeo Vásquez, a quien Zelaya nombró hace cuatro años, y destituyó la semana pasada, por no aceptar monitorear una consulta popular que debía realizarse el domingo.
Sin embargo, Mejía, quien fue Ministro de Defensa, aseguró que los militares fueron presionados por los organismos judiciales “controlados por el Congreso que los elige”.
Mejía dijo también que los derechos básicos de los hondureños están siendo violados desde su comienzo.
“Se han tomado las cadenas de radio, cortaron la electricidad, el servicio de teléfono y cortan la transmisión de noticias cuando no les favorecen”, espetó Mejía y relató lo que no se oye en las noticias: “Han capturado a varios ministros, expulsado a la canciller de la República y varios ministros partidarios de Zelaya están en la fuga”.








