BAY PARKWAY, BROOKLYN NY. 6-04-09. GRUPO DE JORNALEROS EN ESPERA A SER CONTRATADOS POR ALGUNOS CONTRATISTAS.
1/2

Oscar Paredes, director ejecutivo del  Proyecto de Trabajadores Latinoame ricanos, una organización con sede en  Queens, subraya la gravedad de la si tuación.

Antes de la crisis, los empleadores  recogían un promedio de 50 jornaleros  diariamente en el tráiler; los sueldos les  permitían rentar dormitorios privados y  comer en restaurantes. Hoy, los jorna leros se ven forzados a compartir dor mitorios y comen en las iglesias, dice  Paredes.

El verano, normalmente la mejor  temporada para los jornaleros, no les ha  traído trabajo. La única esperanza para  los jornaleros, según Paredes, es una  reforma de las leyes de inmigración.

“Unos quieren estudiar o tienen edu cación pero están troncados, otros no  han visto a sus familias y los hogares se  han quebrado...La mayoría de los pro blemas estarían resueltos con los pa peles”, asegura Paredes, quien explica  que ello les facilitaría estudiar o re gresar a sus países a esperar a que pase  la crisis, sin el temor de no poder re gresar.

Los jornaleros están de acuerdo en  que el punto más importante es la le galización de los inmigrantes indocu mentados, que los expertos estiman po drían alcanzar la cifra de 12 millones en  EE.UU.

“Con eso obtendríamos muchas co sas: licencias de conducir, un permiso de  trabajo. Eso nos beneficiaría mucho,  tanto a nosotros como a los emplea dores”, asegura Ramírez. 

Unos jornaleros dijeron que estarían  dispuestos a pagar cinco mil dólares —la  multa que ha propuesto el presidente  Obama— a cambio de la legalidad. 

Miguel Zempoaltecatl, de 54 años,  vino de Puebla, México hace 18 años, y  hoy vive con su esposa y sus seis hijos  en  Brooklyn.