Para jornaleros desempleados cambio en leyes migratorias es más importante que nunca
Annie Correal/EDLP
Nueva York — Gustavo Tecún llegó a Nueva York después de un duro viaje de 38 días. Aquí, el guatemalteco de 23 años es peraba “tener dos trabajos, uno de día y uno de noche”, pero se encontró con otra realidad. Sólo ha trabajado un día por semana en su primer mes aquí.
“Todos venimos con la ilusión de trabajar, pero ya estando acá, no hay trabajo”, asegura.
Tecún es uno de los aproximada mente 10,000 jornaleros que hay en la ciudad de Nueva York, muchos de los cuales están sin trabajo por culpa de la crisis económica.
Recientemente, mientras esperaban la llegada de empleadores en un tráiler del Proyecto de Trabajadores Latinoa mericanos en Bay Parkway, Brooklyn, 10 jornaleros hablaban sobre las espe ranzas que tienen en una reforma mi gratoria que legalizaría su estatus.
Esta es una de las promesas que hizo el presidente Barack Obama en su cam paña, y este jueves se inicia el debate sobre dicha reforma en Washington, DC.
“La esperanza es que con el nuevo gobierno haya un cambio”, asegura Os car Ramírez, un guatemalteco de 32 años que dejó su familia —y una tienda de ropa de su propiedad— en Quet zaltenango, Guatemala, para venir a Brooklyn.
Hace dos años, Ramírez ganaba $3,000 al mes como ayudante de cons trucción, pero ahora gana entre $300 y $500.
“Está escaso el trabajo. Unas sema nas no hay, otras, trabajamos uno o dos días”, relata.
Los inmigrantes que trabajan en la construcción tienen uno de los mayores índices de desempleo en EE.UU., según los expertos. Los hispanos perdieron 247,000 trabajos en la construcción entre los primeros cuatro meses del 2007 y el mismo periodo del 2008, la mayoría de los cuales correspondían a inmigrantes, según un estudio del Pew Hispanic Cen ter.
Oscar Paredes, director ejecutivo del Proyecto de Trabajadores Latinoame ricanos, una organización con sede en Queens, subraya la gravedad de la si tuación.
Antes de la crisis, los empleadores recogían un promedio de 50 jornaleros diariamente en el tráiler; los sueldos les permitían rentar dormitorios privados y comer en restaurantes. Hoy, los jorna leros se ven forzados a compartir dor mitorios y comen en las iglesias, dice Paredes.
El verano, normalmente la mejor temporada para los jornaleros, no les ha traído trabajo. La única esperanza para los jornaleros, según Paredes, es una reforma de las leyes de inmigración.
“Unos quieren estudiar o tienen edu cación pero están troncados, otros no han visto a sus familias y los hogares se han quebrado...La mayoría de los pro blemas estarían resueltos con los pa peles”, asegura Paredes, quien explica que ello les facilitaría estudiar o re gresar a sus países a esperar a que pase la crisis, sin el temor de no poder re gresar.
Los jornaleros están de acuerdo en que el punto más importante es la le galización de los inmigrantes indocu mentados, que los expertos estiman po drían alcanzar la cifra de 12 millones en EE.UU.
“Con eso obtendríamos muchas co sas: licencias de conducir, un permiso de trabajo. Eso nos beneficiaría mucho, tanto a nosotros como a los emplea dores”, asegura Ramírez.
Unos jornaleros dijeron que estarían dispuestos a pagar cinco mil dólares —la multa que ha propuesto el presidente Obama— a cambio de la legalidad.
Miguel Zempoaltecatl, de 54 años, vino de Puebla, México hace 18 años, y hoy vive con su esposa y sus seis hijos en Brooklyn.
“Para mí el dinero es lo de menos. Yo pagaría la multa. Lo que me interesa son los papeles”, dice Zempoaltecatl. “Este último año ha sido el peor, pero Obama nos va a dar esperanzas”, agrega.
annie.correal@eldiariony.com
Para jornaleros desempleados cambio en leyes migratorias es más importante que nunca
Annie Correal/EDLP
Nueva York — Gustavo Tecún llegó a Nueva York después de un duro viaje de 38 días. Aquí, el guatemalteco de 23 años es peraba “tener dos trabajos, uno de día y uno de noche”, pero se encontró con otra realidad. Sólo ha trabajado un día por semana en su primer mes aquí.
“Todos venimos con la ilusión de trabajar, pero ya estando acá, no hay trabajo”, asegura.
Tecún es uno de los aproximada mente 10,000 jornaleros que hay en la ciudad de Nueva York, muchos de los cuales están sin trabajo por culpa de la crisis económica.
Recientemente, mientras esperaban la llegada de empleadores en un tráiler del Proyecto de Trabajadores Latinoa mericanos en Bay Parkway, Brooklyn, 10 jornaleros hablaban sobre las espe ranzas que tienen en una reforma mi gratoria que legalizaría su estatus.
Esta es una de las promesas que hizo el presidente Barack Obama en su cam paña, y este jueves se inicia el debate sobre dicha reforma en Washington, DC.
“La esperanza es que con el nuevo gobierno haya un cambio”, asegura Os car Ramírez, un guatemalteco de 32 años que dejó su familia —y una tienda de ropa de su propiedad— en Quet zaltenango, Guatemala, para venir a Brooklyn.
Hace dos años, Ramírez ganaba $3,000 al mes como ayudante de cons trucción, pero ahora gana entre $300 y $500.
“Está escaso el trabajo. Unas sema nas no hay, otras, trabajamos uno o dos días”, relata.
Los inmigrantes que trabajan en la construcción tienen uno de los mayores índices de desempleo en EE.UU., según los expertos. Los hispanos perdieron 247,000 trabajos en la construcción entre los primeros cuatro meses del 2007 y el mismo periodo del 2008, la mayoría de los cuales correspondían a inmigrantes, según un estudio del Pew Hispanic Cen ter.