Mizhrua Bautista, al centro, asegura que procura ser una buena estudiante para que su madre no tenga que preocuparse por ella. [Foto: Ciro Cesar/La Opinión]
1/1

Muchos niños están separados de sus padres a una edad temprana porque uno de ellos sirven en el ejército. Otros cuentan con padres indocumentados que se encuentran en una situación similar.

Ambos realidades desafortunadas chocaron para Mizhrua Bautista el viernes pasado cuando se enteró que su madre, Caterina Bautista, una sargento del Ejército de Estados Unidos por 7 años, enfrenta deportación.

Mizhrua, quien actualmente vive con sus abuelos en el Este de Los Ángeles, no ha visto a su madre por más de una semana desde que ésta se enlistó en el Ejército meses después de los ataques terroristas de septiembre de 2001. La pequeña solo tenía 7 años en aquel entonces.

"Inmediatamente después del incidente, ella me sentó y pidió mi opinión", relató Mazhrua, que ahora tiene 14 años. "Yo no quería que se fuera, pero no iba a pararla porque era su sueño desde siempre y lo iba hacer para apoyar mi futuro. Tenia miedo, no quería que le pasara nada porque es mi mamá".

Aunque hija y madre se mantuvieron en contacto a través de mensajes de texto y llamadas telefónicas los fines de semana, Mazhrua desea los tiempos anteriores y valora la memoria de la única semana en que Caterina pudo visitar, hace tres años.

"Nos divertimos mucho", recordó Mazhrua. "Extraño como cocinaba y me traía a lugares como una mamá normal. Era mi mejor amiga".

Luis Bautista, abuelo y guardián de Mizhrua, dijo que Caterina ya tenía planeado un pronto regreso a Estados Unidos, pero que ahora será más dificil que las dos se encuentren si la terminan deportando a México.