El lugar donde se encontraba el antiguo hotel Ambassador será ahora la sede de una de las nuevas escuelas que tendrá el LAUSD. [Foto: Emilio Flores/La Opinión]
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Este acuerdo, que llegó tras la demanda de un grupo de alumnos de San Francisco que en 2000 exigió al estado una mayor igualdad en el acceso a la enseñanza, permitió enmendar el código de educación de California para imponer a los distritos escolares que todas aquellas escuelas que operen en varios carriles adopten el calendario tradicional antes del primero de julio de 2012.

El LAUSD es el único distrito en el estado donde aún hay 141 planteles que operan durante todo el año, sin que sus alumnos sepan lo que es estudiar de septiembre a junio y vacacionar en verano.

Compromiso

"Por eso seguimos construyendo, porque nuestra meta es que todos los alumnos regresen al calendario de dos semestres y se elimine el transporte de autobús innecesario al tener planteles en cada vecindario", argumentó Guy Mehula, jefe de la División de Servicios de Instalaciones (FSD) del distrito.

Antes de que el programa de nuevas escuelas diera inicio, el último bono para construir planteles fue aprobado en 1963.

"La última secundaria que se construyó fue en 1971, mientras que por décadas el número de estudiantes creció en más de 200,000, que hubo que ir acomodando en bungalows y escuelas portátiles", señaló Mehula.

Aún hoy hay unos 170 mil alumnos que cursan a diario en 10 mil bungalows. El distrito planea usar parte de los 7,000 millones de dólares aprobados en noviembre pasado por los votantes bajo la proposición Q, diferente a los bonos de construcción al estar ésta dirigida a reparar planteles, para ubicar a los niños en edificios permanentes.

Sin embargo, el descenso en el número de alumnos sí ha hecho cambiar en algo los planes de construcción en LAUSD. Al comienzo del programa sus funcionarios calcularon que sería necesario edificar unas 150 escuelas, mientras que la meta, hoy por hoy, está fijada en 131.