Miquita Ibarra, de 78 años y residente de Chicago, se arropa con la bandera estadounidense durante las protestas en la Ciudad de los Vientos. [Foto: AP]
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Chicago, 16 jun (EFE).- La falta de recursos a nivel municipal y estatal amenaza en Illinois la educación pública y programas sociales dirigidos a niños, inmigrantes y familias trabajadoras.

A dos semanas del comienzo del nuevo año fiscal, el 1 de julio, tanto la alcaldía como las Escuelas Públicas de Chicago (CPS) y la gobernación del estado manejan opciones de despidos de funcionarios y la reducción drástica de sus presupuestos.

En la educación pública, que en Chicago comprende a más de 400.000 alumnos de los cuales 40 por ciento son hispanos, se eliminarían de inmediato por lo menos 500 puestos de trabajo no relacionados con la labor en salones de clase.

Sin embargo, el director ejecutivo de CPS, Ron Huberman, ha adelantado que los recortes continuarán luego con 500 maestros y personal docente de apoyo.

Humberman, un administrador sin experiencia educativa que asumió el cargo hace unos meses, dijo que los recortes se deben al déficit de presupuesto pero también forman parte de una reforma administrativa que busca mejores resultados en el tercer distrito escolar del país en tamaño, después de Los Ángeles y Nueva York.

La enseñanza pública en Chicago depende desde 1995 de la municipalidad, donde también hay problemas de presupuesto provocados por la baja recaudación impositiva y la crisis económica general del país.

El alcalde Richard M. Daley anunció 1.500 despidos después que los sindicatos que representan al 80 por ciento del personal municipal se negaran a discutir concesiones para minimizar el impacto del déficit de 300 millones de dólares.

Entre ellas figuran trabajar 16 días sin compensación antes de fin de año, reducción de la semana laboral, de los días de vacaciones y enfermedad, además del no pago de feriados y el aumento de la contribución de los empleados en los seguros médicos.