NUEVA YORK — Un Cristo tallado en madera, en la entrada principal, y retratos de religiosos católicos en unos pasillos envueltos en un silencio sólo interrumpido por el paso de los estudiantes durante el cambio de clases es el ambiente que vivió la juez Sonia Sotomayor en la escuela Cardinal Spellman de El Bronx, donde estudió de 1968 a 1972.
Bob Anderson, director de Orientación de esta escuela secundaria, quien fue compañero de curso de Sotomayor, la recordó ayer como una persona “inteligente, expresiva, apasionada con todos los temas del centro escolar”.
Anderson dijo que aunque entonces había 500 estudiantes “todo el mundo recuerda a Sonia porque ella era muy activa en los asuntos de la escuela”. Sotomayor presidió un año el Gobierno Estudiantil, donde se creaban programas estudiantiles junto con la facultad.
Sotomayor, de 54 años, fue nominada el martes al Tribunal Supremo por el presidente Barack Obama. Si es confirmada por el Congreso de Estados Unidos, la nativa de El Bronx se convertirá en el primer latino en la más alta instancia judicial.
Jeri Faulkner, la decano de estudiantes de la Cardinal Spellman, y quien estuvo en el Gobierno Estudiantil junto a Sotomayor, recordó a la juez “como una joven con mucha presencia, que sabía hablarle a la multitud”.
“Ella era brillante; cuando hablaba, usaba un lenguaje más avanzado que el que manejan los estudiantes a su edad”, agregó Faulkner. “Cuando ella hablaba uno tenía que escucharla, y ella siempre dedicaba tiempo para contestar las preguntas que le hacían. Era muy incluyente y muy apasionada con cualquier tema que se presentara”, agregó.
En la época que Sotomayor estudió, el estudiantado era 90% blanco y 10% de las minorías (latinos, afroamericanos, asiáticos), era muy difícil entrar a la escuela, no había becas y la matrícula costaba $450 dólares al año. Hoy día la matrícula cuesta $6,000 por año y un 35% de los alumnos son latinos y otro 35% afroamericanos, explicó Faulkner.
“Y Sonia vino aquí como una de las mejores estudiantes de la escuela elemental y terminó aquí como una de las mejores estudiantes”, dijo Faulkner.
La decano recordó que el año anterior a su llegada, el plantel de la Cardinal Spellman estaba dividido en institutos masculino y femenino y que Sotomayor y el Gobierno Estudiantil escribieron una nueva Constitución de la escuela cuando ésta dejó de lado esta división.
Faulkner dijo que Sotomayor ha permanecido como amiga de la escuela y ha invitado a los estudiantes a que visiten su sala en la Corte.
“La noticia de su nominación creó gran excitación entre los estudiantes, no es todos los días que un presidente del país menciona a un ex estudiante de nuestra escuela, menciona nuestra escuela y menciona El Bronx”, dijo Faulkner, indicando que Sotomayor “es la pirámide del sueño americano”.
Axel Vanderlinde, quien tiene 5 años como profesor de la Cardinal Spellman, dijo que entre sus estudiantes “hay mucha alegría por el modo en que Sotomayor pudo superarse, y se sintieron animados porque el mensaje es que uno puede llegar a ser lo que quiera ser”.
El profesor dijo que en la escuela toman el currículo del estado de Nueva York y le agregan otras materias relacionadas con el catolicismo, como Historia de la religión, Filosofía, Moral y Etica, y Crecimiento espiritual. También tienen una capilla donde se oficia una misa a las 7 de la mañana.
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