Teresa Bouza/EFE — Las declaraciones de la juez Sonia Sotomayor sobre la importancia de su identidad latina se han convertido en un arma arrojadiza para algunos grupos conservadores de EE.UU. que han comenzado a tacharla de “activista judicial”.
Entre las declaraciones atacadas por republicanos y conservadores figura un discurso del 2001 en la Universidad de Berkeley (California), en el que Sotomayor reflexionó, a título personal, sobre su identidad étnica, su trabajo como juez y la interrelación entre ambos. “Nuestro género y orígenes nacionales pueden y de hecho ejercen diferencias en nuestra forma de juzgar”, dijo Sotomayor.
“A menudo se cita a la magistrada (Sandra) O’Connor diciendo que un hombre y una mujer ancianos y sabios llegarán a la misma conclusión en un caso”, añadió Sotomayor, quien aseguró “no estar segura” de concordar con esa afirmación. “Lo que yo esperaría es que una mujer latina sabia con la riqueza de sus experiencias alcance generalmente conclusiones mejores que un hombre blanco que no haya vivido esa vida”, afirmó.
Sotomayor cree que ignorar las experiencias propias puede ser contraproducente para la ley y la sociedad.
Wendy Long, asesora del grupo conservador Judicial Confirmation Network, afirmó ayer que Sotomayor es una “activista judicial liberal de primer rango que piensa que su propia agenda política es más importante que las leyes que ya están escritas” y la criticó por creer que factores como el género o la raza tienen que tener un impacto en la toma de decisiones.
Jay Sekulow, del también conservador American Center for Law and Justice, adelantó que su elección desatará un debate nacional sobre el activismo judicial.
La Casa Blanca, sin embargo, cree que su candidata, considerada una progresista moderada, será confirmada por el Senado y no ha ocultado las raíces latinas de Sotomayor, quien se crió huérfana de padre a los 9 años en unas viviendas públicas de El Bronx.
“Nunca se olvidó de dónde empezó y nunca perdió el contacto con la comunidad que la respaldó”, dijo Obama el martes al anunciar su nominación.
Sus allegados confirman que la juez ha mantenido una profunda conciencia de sí misma como una latina de origen humilde. Durante sus años en la Universidad de Princeton participó activamente en los asuntos relacionados con los estudiantes latinos.
Ocho de los nueve miembros del Supremo son blancos —hay una mujer— y otro es afroamericano.
Teresa Bouza/EFE — Las declaraciones de la juez Sonia Sotomayor sobre la importancia de su identidad latina se han convertido en un arma arrojadiza para algunos grupos conservadores de EE.UU. que han comenzado a tacharla de “activista judicial”.
Entre las declaraciones atacadas por republicanos y conservadores figura un discurso del 2001 en la Universidad de Berkeley (California), en el que Sotomayor reflexionó, a título personal, sobre su identidad étnica, su trabajo como juez y la interrelación entre ambos. “Nuestro género y orígenes nacionales pueden y de hecho ejercen diferencias en nuestra forma de juzgar”, dijo Sotomayor.
“A menudo se cita a la magistrada (Sandra) O’Connor diciendo que un hombre y una mujer ancianos y sabios llegarán a la misma conclusión en un caso”, añadió Sotomayor, quien aseguró “no estar segura” de concordar con esa afirmación. “Lo que yo esperaría es que una mujer latina sabia con la riqueza de sus experiencias alcance generalmente conclusiones mejores que un hombre blanco que no haya vivido esa vida”, afirmó.
Sotomayor cree que ignorar las experiencias propias puede ser contraproducente para la ley y la sociedad.
Wendy Long, asesora del grupo conservador Judicial Confirmation Network, afirmó ayer que Sotomayor es una “activista judicial liberal de primer rango que piensa que su propia agenda política es más importante que las leyes que ya están escritas” y la criticó por creer que factores como el género o la raza tienen que tener un impacto en la toma de decisiones.
Jay Sekulow, del también conservador American Center for Law and Justice, adelantó que su elección desatará un debate nacional sobre el activismo judicial.