Sonia Sotomayor se convertiría en la primera hispana de la Corte Suprema del país. Su trayectoria está marcada por su origen humilde y una serie de reconocimientos. El 17 de mayo fue una de las “Muje- res Latinas Destacadas”, de EL DIARIO/LA PRENSA (arriba a la iz.). A la derecha en su época universitaria en Princeton. Foto: EFE.
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Nueva York — La juez Sonia Sotomayor, nominada ayer a la Corte Suprema de los Estados Unidos, es hija de inmigrantes puertorriqueños de El Bronx, y no se le ha olvidado.

En un discurso en la Universidad de California Berkeley en el 2002 la juez habló de su amor por las orejas de cuchifrito, el merengue y los juegos de dominó y dijo: “¿Quien soy? Soy nuyorican”.

Sotomayor, de 54 años, es la primera juez de origen hispano nominada al cargo en la Corte Suprema. Lleva más de diez años como juez del Segundo Circuito Federal de Apelaciones.

Fue criada por su madre en un caserío público. Su padre, que trabajaba en una fábrica y solo había llegado al tercer grado de la escuela, murió cuando ella tenía 9 años. Su madre, una enfermera, logró mandarla a una escuela secundaria privada en el norte de El Bronx, el Cardinal Spellman High School.

Ken Moy, un amigo y compañero del equipo de debate en la escuela, la recuerda como una joven “brillante” que “llegó a esa escuela con un sueño —quería hacer algo con su vida, quería ser alguien”.

Moy también rememora las largas charlas y la “olla sin fondo de arroz y habichuelas” que compartía con la familia Sotomayor en Coop City, el caserío público donde vivían.

Sotomayor ingresó a la Universidad de Princeton en 1972, donde estudió historia.

“Habían pocos latinos, y muy pocas latinas en ese momento”, dijo Margarita Rosa, una amiga de la universidad, que hoy en día es directora del Grand Street Settlement, una organización de servicio público en Manhattan.