El histórico encuentro entre los presidentes Barack Obama y Hugo Chávez. Foto: AP.
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El dirigente sandinista dijo que había estrechado poco antes la mano de Obama, convirtiéndose así en el cuarto presidente norteamericano que conocía desde Ronald Reagan, cuyo gobierno se involucró en un escándalo al proveer armas a grupos armados que trataban de derrocar a Ortega, que había llegado por entonces al poder luego de la derrota de la dictadura de Anastasio Somoza.

Obama dijo que había venido a esta reunión para ofrecer una “asociación en igualdad de condiciones, donde no haya grandes socios, ni medianos socios, ni pequeños socios sino un simple compromiso de respeto mutuo, intereses comunes y valores compartidos”.

“Para avanzar no podemos seguir siendo prisioneros de desacuerdos del pasado”, agregó.

Fernández dijo que el bloqueo que Washington continuaba con Cuba era “anacrónico” y pidió su levantamiento para el retorno del país, suspendido de la OEA por su gobierno marxista-leninista, al sistema de la integración interamericana.

La inauguración empezó prácticamente con una hora de retraso y aun cuando los oradores disponían solamente de unos 10 minutos para su intervención, ambos pasaron ese tiempo y Ortega se acercó incluso a una hora.

Obama dijo al llegar a la cumbre que estaba dispuesto a tener contacto con el gobierno del presidente Raúl Castro. Pero, explicó que su gobierno no sostendrá conversaciones con el simple objetivo de dialogar. Antes de su viaje eliminó las restricciones a los viajes y ciertas inversiones en Cuba.

Castro ha dado indicios a su vez de estar dispuesto a conversar con la nueva administración estadounidense.