Caracas/EFE — Los pasos fronterizos entre el estado venezolano de Táchira y la región colombiana del Norte de Santander se encontraban ayer "abiertos y en total normalidad", después de las restricciones al tránsito impuestas el martes por Venezuela, informaron medios estatales.
El presidente Hugo Chávez dijo que la frontera venezolana "no está cerrada", aunque no descartó dictar esa medida como mecanismo para enfrentar la violencia paramilitar que proveniente de Colombia, según dijo, se ha desatado en la zona en la últimas semanas.
El gobierno venezolano impuso el martes fuertes restricciones al paso de vehículos y personas en la zona como medida de seguridad tras la muerte a tiros de dos efectivos de la Guardia Nacional que se encontraban en un puesto de control, este lunes.
"La frontera entre Colombia y Venezuela, en el estado Táchira, se encuentra en total normalidad y permanece abierta", informó ayer la estatal Agencia Bolivariana de Noticias (ABN), que precisó que en el lugar "se mantiene un tráfico fluido".
Contingentes de la Guardia Nacional han sido desplazados a esa zona fronteriza para reforzar la vigilancia, añadió la información oficial.
Las restricciones en los pasos fronterizos que unen a Táchira con el Norte de Santander generan a los comerciantes de la zona, pérdidas de unos 4 millones de dólares al día, afirmó ayer a Efe el directivo de la patronal Federación de Cámaras Empresariales (Fedecámaras) en ese estado venezolano, José Rozo.
Las autoridades venezolanas han responsabilizado a presuntos grupos paramilitares tanto del asesinato de los guardias nacionales como de las muertes a tiros de nueve colombianos, un peruano y un venezolano en octubre pasado en un sector de Táchira.
La Fiscalía informó el martes que el venezolano Johan Manuel Mora Rodríguez, de 20 años, fue detenido por su presunta vinculación con la muerte de los dos militares.
Las acciones paramilitares en la frontera forman parte del "plan del imperio, de la burguesía criolla y de la burguesía colombiana" para "desestabilizar" el Gobierno "revolucionario" y socialista, reiteró anoche el mandatario de Venezuela.
El gobernador de Táchira, el opositor César Pérez Vivas, afirmó el martes que el Gobierno de Chávez culpa a paramilitares de los recientes asesinatos en la frontera para "proteger" a los grupos "guerrilleros" colombianos que supuestamente se refugian en la zona.
Pérez Vivas fue nuevamente señalado por Chávez de estar "comprometido con el plan paramilitar" en contra de su Gobierno y le advirtió que tendrá que "atenerse a las consecuencias".
Admiten rearme de paras
Bogotá/EFE — El presidente de la estatal Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación, Eduardo Pizarro, confirmó ayer que algunos ex paramilitares desmovilizados se están rearmando en las zonas colombianas de frontera, en especial en regiones con alta presencia de cultivos de hoja de coca.
Ese despacho confirmó que un 10 por ciento de los desmovilizados de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC, ultraderecha) regresaron a las armas para continuar delinquiendo en regiones limítrofes con otros países.
"La violencia está saliendo del centro del país y se está trasladando a las fronteras. Hoy en día las zonas más afectadas para Colombia son aquellas donde hay tráfico de drogas", dijo Pizarro en en el marco de un foro sobre el conflicto armado y sus víctimas.
Pizarro precisó que los departamentos de Cauca y Nariño (suroeste, frontera con Ecuador), La Guajira y Norte de Santander (noreste, frontera con Venezuela) y el Urabá (noroeste, frontera con Panamá) son las regiones que presentan mayor presencia de reinsertados que retoman las armas.
En total 16 de los 32 departamentos de Colombia afrontan las consecuencias de la violencia que provocan las 22 nuevas bandas criminales emergentes que se han creado con la participación de ex integrantes de las AUC, que negociaron su desmovilización con el Gobierno entre 2003 y 2006.
Los participantes y víctimas del proceso de reinserción están siendo presionados y amenazados por esas bandas emergentes, que han puesto en riesgo el programa oficial de desmovilización, según diversas organizaciones que ayudan a los paramilitares reinsertados.