Peatones de Ureña, Colombia, saltan el muro para cruzar hacia Venezuela, ante el cierre de pasos fronterizos por orden del gobierno venezolano. Foto: AP
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Caracas/EFE — Las autoridades venezolanas mantenían ayer el paso restringido en los pasos fronterizos que unen el estado Táchira con el departamento colombiano Norte de Santander tras el asesinato de dos guardias nacionales venezolanos.

Según medios de prensa locales, las restricciones se registran tanto en los puntos fronterizos oficiales como en los irregulares, conocidos como "caminos verdes".

Estas rutas no convencionales, utilizadas profusamente por los contrabandistas que acarrean manufacturas y gasolina de Venezuela hacia Colombia, han sido cortadas por efectivos militares venezolanos a lo largo del río Táchira, frontera natural entre ambos países, según la prensa local.

Las limitaciones al tránsito fronterizo comenzaron el lunes por la tarde luego de que cuatro individuos a bordo de dos motos de alta cilindrada acribillasen por la espalda a un sargento y un cabo de la Guardia Nacional que estaban en un puesto móvil en el término de Ureña, muy cerca de la frontera colombiana.

El general de la GN, Franklin Márquez, jefe militar de la zona, indicó que hay una persona detenida que se presume participó en el atentado y que ha sido puesta a la orden de la Fiscalía, según la agencia estatal venezolana ABN.

El puente internacional Simón Bolívar estaba cerrado del lado venezolano, y las personas que cruzaban la frontera, en ambas direcciones, lo hacían bajando al cauce del río, prácticamente seco, y dirigiéndose andando al otro lado.

Se podía apreciar la presencia de unos quince soldados y vehículos militares cerca del puente, del lado venezolano, aunque nadie retenía ni controlaba a las personas que cruzaban.

El asesinato de dos guardias venezolanos junto a la frontera colombiana es parte de un "plan desestabilizador" vinculado con las bases militares que EE.UU. utilizará en Colombia, dijo ayer el vicepresidente venezolano, Ramón Carrizález.