NUEVA YORK — Un nuevo sonido invade las calles de la ciudad desde este pasado viernes: las campanitas de los voluntarios de “Salvation Army”, organización internacional que apoya espiritual y materialmente a los más pobres.
“Es una tradición para estas fiestas, la gente ya conoce la campanita”, dijo Luz Ciriaco que desde este fin de semana y hasta la noche de Navidad trabajará como voluntaria junto a su marido Roberto Ciriaco —de lunes a sábado por siete horas al día— en la esquina de la Séptima avenida y la calle 34. Ambos están en la escuela del Ejército de Salvación, donde dicen que alrededor de 30 personas —de un total de 80— son hispanos. “Nos conocimos trabajando en Costco y seguimos trabajando juntos en esto”, contó Roberto. “Es muy bonito”, agregó Luz. Juntos tienen seis hijos.
El año pasado la campaña que busca dar comida, juguetes, ropa y otros servicios a los desamparados durante la Navidad, recolectó $130 millones a nivel nacional. Este año buscan elevarlo incorporando la posibilidad de hacer donaciones con tarjeta de crédito y 25 mil voluntarios en todo el país. Según la oficina de comunicaciones de la organización, el año pasado probaron este sistema en algunas ciudades y las donaciones subieron de un promedio de $2 —que ponen las personas en las tradicionales ollas rojas— a $15 cuando es con tarjeta de crédito. La organización también recibe donaciones en el Internet.
“Hoy está muy, muy lento”, comentó Luz Ciriaco. “Ayer [viernes] fue un día excelente, la gente tenía un corazón abierto para donar. Hoy parece que la gente ya no tiene dinero”, dijo, pero recalcó que el año pasado recibieron un cheque por $300 en una ocasión.
Elena Taylor, neoyorquina de 29 años, dijo que da porque ella misma se benefició por los servicios del Ejército de Salvación cuando pequeña, por lo que quiere devolver la ayuda. “Cuando crecimos éramos bien pobres y estuvimos desamparados por algún tiempo y recibimos ayuda del Salvation Army”, contó.
Pero no sólo los voluntarios del Ejército de Salvación intentan recibir donaciones para los más necesitados en estas fiestas, también están los Santas de “Volunteers for America”, una organización nacional fundada en Nueva York en 1896 y que ayuda a más de dos millones de necesitados, según su página web. Desde este viernes, decenas de voluntarios se visten como Santa Claus pidiendo donaciones, que la organización convierte en cupones de comida para los desamparados. También reciben donaciones en línea.
Otro grupo que ocupa las esquinas pidiendo dinero son los integrantes de la “United Homeless Organization” (UHO), una organización de desamparados fundada en El Bronx que ha sido fuertemente cuestionada porque se cree que su fundador, Stephen Riley, manejó mal fondos recaudados, que en el 2006 fueron de $84.561.
Un grupo de desamparados de UHO no quiso hablar con EL DIARIO/LA PRENSA, porque están molestos con los medios de comunicación. Shane Banta, de 33 años, dijo que al menos esto le da dinero para sus necesidades. Banta, quien se define como un hombre con habilidades, fuerte y listo, lleva un año buscando trabajo y una habitación dormir. Hace una semana y media llegó a la ciudad buscando suerte. Ayer fue su primer día pidiendo dinero con el garrafón de agua y la mesa con mantel rojo que le otorga UHO a todo aquel que pague $15 —todo el resto que reciban en donaciones, es suyo—. “Todo lo que este tipo saca de mi son $20”, dijo Banta de Riley, sin darle importancia al escándalo. “El resto es dinero para mi”, aseguró. Banta no recibió mucho dinero ayer, no sabe si es porque la gente piensa que UHO puede ser un esquema o porque como dice, “todos quieren ser generosos en estos tiempos, pero es difícil ser generosos con esta economía”.
Según cifras de la organización “Coalition for the Homeless”, en noviembre 2008 había más de 36,600 desamparados durmiendo en albergues municipales y miles más durmiendo en parques, calles o el metro. Aproximadamente 90% de ellos son afroamericanos o latinos.
catalina.jaramillo@eldiariony.com