NUEVA YORK — A pesar de que la ciudad y el estado ofrecen múltiples servicios y beneficios para veteranos, aún hay 10 mil veteranos sin techo en Nueva York, Nueva Jersey y Long Island, según el último informe de la Oficina de Asuntos de Veteranos. Luis Ricardo Munroe, de 30 años de edad, es uno de ellos.

Munroe fue uno de los primeros hispanos en ir a la guerra de Irak formando parte del Tercer Batallón de la Séptima Compañía de la Infantería de Marina. Volvió a salvo, pero con problemas sicológicos y de memoria que no le permiten ser el mismo de antes.

Esta semana perderá el cuarto donde vive y cree que no podrá encontrar otro. Todo es muy caro y no puede irse de Nueva York —donde nació y se crió— porque su hijo de 6 años vive aquí con los padres de su ex esposa, quien actualmente presta servicio en Irak.

Munroe perdió los beneficios que recibía de la ciudad por no atender a las sesiones de F.E.G.S. que le exigían —un programa de reinserción laboral—, porque estaba estudiando. Le escribieron citándolo a una reunión, pero se le olvidó. Sin beneficios, tuvo que dejar los estudios por falta de dinero.

Esto no es lo que Munroe pensaba del futuro el día que volvió a NYC el 14 de junio del 2003. EL DIARIO/LA PRENSA estuvo ahí, cuando la gente lo recibió como héroe en el aeropuerto, ese mismo día conoció a su hijo recién nacido, Isaiah. Fue portada y el titular decía “Padre y héroe”.

“Atrás quedaron las armas, ahora con biberón en mano, el marinero comienza una etapa de su vida llena de metas que espera alcanzar en compañía de su esposa Jazmín, una reservista del ejército”, anotaba la periodista entonces en esa historia.