Decenas de estudiantes de la Universidad de California en Berkeley se enfrentan a policías durante la protesta contra el aumento de tarifas y despidos. (FOTO: AP)
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SACRAMENTO.— Las fieras protestas estudiantiles contra el aumento de 32% a las colegiaturas de la Universidad de California (UC), con decenas de estudiantes arrestados a lo largo del estado, han puesto al descubierto que el descontento contra los recortes a la educación superior efectuados para resolver el déficit fiscal ha echado raíces.

Se trata de un malestar que podría aún ser mayor si se toma en cuenta que el estado enfrenta para el próximo año un nuevo déficit por casi 21,000 millones de dólares, cuya solución implicará otra vez profundos recortes a los programas y subsidios del estado a todos los niveles.

El jueves, cuando se le preguntó al gobernador Arnold Schwarzenegger sobre la enorme alza a las colegiaturas de UC, culpó a lo que llamó un "quebrado sistema de impuestos de California" por la falta de ingresos del estado, lo que ha obligado a los recortes al gasto para la educación superior, la salud y los servicios de cuidado en el hogar para ancianos, enfermos y discapacitados.

Pese a la multiplicación de las protestas estudiantiles que han conllevado a la toma de edificios como ocurrió ayer en el campus de UC en Berkeley; o al arresto de 52 estudiantes en el campus de UC en Davis o a la toma de la rectoría en el centro de UC en Ventura; o al bloqueo de puertas durante la Junta de Regentes en Los Ángeles, los analistas no consideran que estemos a las puertas de una rebelión social de mayores proporciones en California.

Aun cuando la educación nos afecta a todos, Octavio Pescador, profesor y pedagogo de UC Los Ángeles, considera que se trata de un movimiento coyuntural, relacionado con un tema y una institución. "No hay una carencia generalizada. Hay gente que todavía tiene empleo, negocios", apuntó.