Los delitos de perfil racial siguen siendo los más comunes. [Foto: Archivo]
1/1

Un día de mayo Shanisse Davey encontró su casa hecha un desgarriate. Los muebles habían sido quebrados, la televisión y el refrigerador en el suelo, los sillones rotos y en las paredes las pintas de pandilleros locales que demostraban su prejuicio racial con una palabra en especial: "Nigger".

La señora Davey y sus cuatro hijos eran los únicos residentes de origen afroamericano que vivían en un vecindario latino en la ciudad de Duarte.

"Me tuve que quedar en un hotel por dos meses y medio, ahora vivo en otra ciudad que prefiero no decir, porque no quiero que mis hijos vuelvan a experimentar algo así nunca más", comentó la señora Davey todavía angustiada a seis meses de ocurrido lo que las autoridades calificaron como un crimen de odio racial.

Este caso es uno de los cientos de crímenes por perfil racial que cada año ocurren en el condado de Los Ángeles y que de acuerdo con un reporte de la Comisión de Relaciones Humanas (LACCHR), de 2007 a 2008 se redujeron, pero sólo en un 4.5%. De 763 que se registraron en 2007, al siguiente año se contaron 729.

No obstante, esa cifra de 729, indicó Robin Toma, director de la LACCHR, sigue siendo una cifra muy elevada y la segunda más alta desde el 2002.

La mayoría de los crímenes de odio, el 61%, son motivados racialmente, y aunque ese tipo de prejuicio racial bajó en 16%, hubo otros que crecieron, como los incitados por la orientación sexual, que subió en 21%, indicó Toma.

Lorri Jean, directora de Los Ángeles Gay and Lesbian Center, dijo estar preocupada ante ese incremento, que considera se debe en gran parte a las movilizaciones por la Proposición 8.