WASHINGTON (AP) ” El demócrata de mayor jerarquía en el Senado presentó el miércoles un nuevo proyecto de reforma al sistema de salud, el cual brindaría cobertura a un 94% de los estadounidenses a un costo de 849.000 millones de dólares.
El inicio del debate en el pleno del Senado sería esta semana. La oposición republicana rechaza la medida con vehemencia y quiere negarle al presidente Barack Obama una victoria en su principal prioridad de política interna.
"Esta noche comienza el último tramo de este viaje", dijo el senador Harry Reid, líder de la mayoría demócrata. La Cámara de Representantes aprobó hace dos semanas su propio proyecto de reforma, solicitada por Obama al asumir el cargo en enero.
La reforma, según han dicho funcionarios demócratas, obligaría a la mayor parte de la población a tener un seguro de salud y a las compañías grandes a brindarle cobertura a sus empleados. Además, impediría que las aseguradoras rechacen a posibles afiliados porque sufren de alguna enfermedad, una práctica habitual hoy.
Los senadores demócratas se reunieron el miércoles para que Reid les presentara los detalles del proyecto. "Todos tuvieron una actitud positiva", dijo la senadora demócrata Amy Klobuchar.
Esto no significa que el apoyo sea unánime en el bloque oficialista. En la conferencia de prensa que dio más tarde, Reid no dijo si ya se había asegurado los 60 votos que necesita para pasar el primer obstáculo y llevar al proyecto a votación en el pleno del Senado.
Los demócratas son 58 y tienen el apoyo de dos senadores independientes, con lo que llegan al número justo para evitar tácticas que los 40 republicanos pueden usar para demorar el debate.
"Este proyecto ha estado durante semanas detrás de puertas cerradas", dijo el líder republicano Mitch McConnell. "Ahora es el turno de Estados Unidos y éste no será un debate corto. Pagos más altos, aumentos de impuestos y recortes a Medicare para pagar por un gobierno más grande: el pueblo estadounidense sabe que esto no es reforma".
Un colaborador de los líderes de ese partido en el Senado dijo que la Oficina de Presupuesto del Congreso estimó que la medida les daría cobertura a unos 31 millones de personas que no la tienen y al mismo tiempo lograría reducir el déficit federal en 127.000 millones de dólares durante la próxima década.
El funcionario, que pidió no ser identificado, dijo también que la oficina parlamentaria estima que el nuevo sistema reduciría los costos de salud nacionales en un billón de dólares durante esos 10 años.
La cifra de 94% de cobertura es menor que el 96% que contempla el proyecto que aprobó este mes la cámara baja, pero aún no era posible comparar las propuestas porque la Oficina de Presupuesto no publicó su análisis.
Funcionarios demócratas han dicho que la reforma sería financiada con recortes a los pagos al sistema gubernamental Medicare. Reid también ha evaluado aumentar los impuestos a los asalariados de mayores ingresos, pero aún no se sabía si al final incorporó esta medida a su proyecto.
El núcleo del nuevo sistema sería la creación de nuevas "bolsas" de seguros de salud, para ayudar a quienes tienen dificultad para pagar uno. Habría subsidios para las personas de bajos ingresos.
Reid dijo hace dos semanas que también habría un plan de salud ofrecido por el gobierno, del que los estados podrían optar quedarse afuera si así lo desean.
Más temprano, Reid se había reunido con los senadores Ben Nelson, Mary Landrieu y Blanche Lincoln, demócratas moderados que han dicho tener dudas sobre el proyecto.
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Los periodistas de The Associated Press Ricardo Alonso Zaldívar y Erica Werner contribuyeron a este despacho.