El presidente Barack Obama, deposita una corona sobre la tumba del Soldado Desconocido durante la ceremonia celebrada con motivo del Día de los Veteranos en el Cementerio Nacional de Arlington. Foto: EFE
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Con motivo de la celebración el presidente Barack Obama y la primera dama, Michelle, ofrecieron un desayuno en la Casa Blanca a un grupo de veteranos, en el que también participaron el vicepresidente Joe Biden y su esposa, Jill.

Obama se desplazó posteriormente al cementerio de Arlington, Virginia, en el que están enterrados más de 300,000 combatientes estadounidenses y donde realizó una ofrenda floral ante la Tumba del Soldado Desconocido.

El presidente recordó que hoy en día las tropas estadounidenses siguen afrontando “peligros” alrededor del planeta. Prometió a los alrededor de 23 millones de veteranos de guerra que viven en el país que EE.UU. no les dará la espalda. “Mi mensaje a todos los veteranos hoy es que EE.UU. no los abandonará”, aseguró el mandatario en momentos en los que las tasas de suicidios entre los ex combatientes están en niveles máximos. El año pasado el ejército estadounidense informó de 133 suicidios, una cifra récord, según las autoridades.

La tasa de suicidios entre los soldados apostados en Irak es un 11% mayor de la que hubo en Vietnam.

Además, un informe publicado este año por el Departamento de Veteranos de guerra estimó que en el 2008 había más de 130,000 ex combatientes vagabundos.