La Universidad Estatal de California (CSU) ha recibido ya más de 266 mil solicitudes de matrícula cuando todavía faltan casi tres semanas para que se cierre el plazo.
La cifra, que compila las peticiones recibidas hasta el lunes pasado, refleja un 53% de aumento respecto al total del año anterior. Sin embargo, las 88,823 peticiones de transferencia desde colegios universitarios marcan un incremento récord del 127%.
Charles Reed, rector de CSU, considera que una razón del aumento puede ser la eficiente tarea de divulgación que han realizado las secundarias y colegios comunitarios, alertando sobre los recortes a los que se ve obligado el sistema.
"Denegar el acceso a los estudiantes es una de las peores decisiones que se pueden tomar, pero cuando el presupuesto sufre un recorte de 564 millones de dólares, no queda otra opción", dijo Reed ayer cuando anunciaba las propuestas presupuestarias que la Junta de Regentes estará discutiendo en su reunión de la próxima semana.
Reed mostraba su preocupación por las drásticas medidas que han tenido que tomarse a causa de la escasez presupuestaria, entre las que destacan reducir en 40 mil el número de estudiantes, además de las cuatro mil plazas estudiantiles ya eliminadas a las que se sumarán otras 10 mil desde ahora hasta la próxima primavera.
Las noticias están espoleando el nerviosismo entre muchos potenciales estudiantes .
"Por si fuera poco con las dificultades económicas, ahora parece que nos acercamos a un sistema en que sólo los estudiantes con calificaciones y expediente perfecto van a poder entrar en las universidades del estado", dijo Laura Moreno, quien cursa penúltimo año de secundaria en San Diego, y había considerado siempre el campus de CSU en dicha ciudad como uno de los prioritarios, dado que seguir viviendo en casa de sus padres sería una gran ayuda para completar su educación superior.
Reed señaló que San Diego y la Politécnica de Pomona son dos de los campus que más solicitudes tendrán que rechazar, pero en total entre 13 y 15 de los 23 que forman el sistema se verán obligados a cerrar definitivamente su plazo de admisiones por este año, tras el 30 de noviembre cuando concluye el periodo prioritario.
El año pasado, CSU recibió 313,678 solicitudes —incluyendo las múltiples o presentadas en más de un campus—, de las que 214,591 recibieron aprobación y entre las que 121,879 estudiantes acabaron matriculándose. Pero dadas las especiales circunstancias de este año es difícil prever si se mantendrán las proporciones de admitidos y matriculados.
Reed también indicó que mientras que CSU había sido tradicionalmente bastante liberal en cuanto a dar oportunidades a estudiantes con expedientes que no encajan totalmente entre los requisitos pedidos, eso tendrá que cambiar.
"Creo que ellos serán los primeros en rechazarse ahora", dijo el rector.
MÁS PRESUPUESTO
A juzgar por los problemas presupuestarios que sigue sufriendo California, ni el gobernador del estado ni los legisladores van a entusiasmarse con el presupuesto que la Junta de Regentes ha perfilado para el próximo año.
Reed explicó que hacen falta 884 millones de dólares para que el sistema pueda seguir generando estudiantes cualificados. De ellos, 111 millone serían para reducir el incremento un 10% en tasas académicas, y 255 corresponden a cantidades que el gobernador se comprometió a reemplazar con fondos generales del estado en el curso 2010-11.
"El año pasado se graduaron más de 93 mil estudiantes de CSU. Este año podrían ser sólo 90 mil u 80 mil, lo que significa que el estado está perdiendo miles de profesionales que necesita para garantizar su futuro", dijo Reed.
Un 54% de los 460 mil estudiantes actuales pertenecen a minorías y un 23% es de hispanos.
Reed señaló que a diferencia del cupo de estudiantes internacionales (6-7%) que probablemente se reducirá, CSU tratará de mantener una cuota similar de estudiantes minoritarios, así como de bajos y medianos recursos.
Reed anticipó que no podía garantizar que no hubiera más recortes en el futuro o incrementos de tasas, a pesar de que la Junta luchará por evitarlos.
"Hay todavía muchas incógnitas que no se despejarán hasta que no tengamos respuesta de la legislatura", dijo Reed.