Las declaraciones de bancarrota aumentaron casi un 50% en agosto de este año respecto al pasado en el condado de Los Ángeles, y cerca de un 67% en el condado de Orange, según datos del Distrito Central del Tribunal de Bancarrotas de California, computando tanto las quiebras de negocios como las presentadas por los consumidores.

Analistas y expertos, anticipan que el volumen de expedientes seguirá siendo cuantioso por mucho tiempo, al tratarse de un indicador tardío en las crisis económicas.

"Las bancarrotas arrecian cuando la gente ha agotado todos los recursos para evitarlas", dice David Leibowitz, abogado especializado en este tipo de procedimientos.

Leibowitz señala que consumidores y negocios se enfrentan a un cúmulo de circunstancias adversas, que van desde la falta de empleo, hasta la caída de valor en las bienes raíces, pasando por la subida en los mínimos mensuales de las tarjetas de crédito.

"Los requisitos más estrictos establecidos en la reforma legal en 2005 no sirven para contener esta avalancha", dice Leibowitz, refiriéndose a la modificación de la ley de bancarrotas que hace más difícil el perdón de la deuda.

Arianna Mata -quien prefiere utilizar su apellido de soltera para preservar su identidad- comenta que ella pudo esquivar la bancarrota cuando se divorció hace 6 años, sin que ahora le haya quedado otra opción.

Como profesional del sector financiero en Tustin, Mata se vio afectada de lleno por la crisis en esa industria."Me quedé sin trabajo ni posibilidades de conseguirlo en otra empresa, y atrapada en una casa que perdió más de cien mil dólares en valor de la noche a la mañana", dice Mata, quien está en proceso de trasladarse a Nevada, donde espera retomar su carrera y afrontar el plan de pago establecido bajo el capítulo 13 de bancarrotas.