Es un hecho que cada vez más jóvenes en Estados Unidos están adquiriendo deudas enormes para completar su educación superior. (FOTO: J. Emilio Flores/La Opinión)
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Una estudiante universitaria se coloca ante la cámara con una toga de la que cuelga una viñeta en la que se lee "$17,000". Esta es la deuda promedio que abruma a los recién graduados del país, y que los acompaña por mucho tiempo después de recibirse.

Ayer, Alexandra Rocha, una estudiante de segundo año de la Universidad del Sur de California (USC), recurrió a ese gesto para atraer la atención de la clase política hacia jóvenes como ella, que están adquiriendo deudas enormes para completar su educación superior.

"Estoy sacando nueve mil dólares en préstamos privados, y el año pasado saqué siete mil; creo que para el tiempo que me reciba voy a deber unos 30 mil dólares", afirmó. Sin contar los préstamos que ha hecho al gobierno, alrededor de cinco mil al año, rondando ya los 20 mil.

Los estudiantes planean elaborar un álbum para enviarlo a las senadoras que representan a California en Washington D.C., Barbara Boxer y Dianne Feinstein, rogándoles que apoyen el proyecto de ley SAFRA, una iniciativa federal de ayuda financiera para apoyar a los estudiantes de bajos recursos a completar su educación superior. El proyecto consiste básicamente en una reforma del sistema federal de becas, con el fin de obtener ahorros —por 87 mil millones de dólares— que luego serán reinvertidos en educación superior.

Entre otras cosas, el plan incluye incrementar las becas Pell de 5,350 dólares este año a 5,550 en 2010, y posteriormente a 6,900 dólares en 2019.

La acción en USC fue organizada por CALPIRG, una organización que promueve medidas para defender y promover el bienestar público, con el fin de movilizar a los estudiantes a favor de la ley. La campaña pro SAFRA se desarrolló también en UCLA, Santa Monica College, UC Irvine y otros centros universitarios.