Se supone que los estándares educativos que miden el dominio de las matemáticas, la lectura y otras materias, están para ofrecer una imagen objetiva del nivel de desempeño de los escolares del país.
Sin embargo, dadas las discrepancias de requisitos que existen en los diferentes estados, parece que sólo sirven para "comparar peras con manzanas".
Un estudio publicado ayer por el Centro Nacional de Estadísticas de Educación (NCES) concluye que un estudiante destacado en lectura según las pautas de un estado, podría ser tener un nivel básico o regazado en otro con requisitos más rigurosos.
El análisis, que se realizó comparando los estándares de cada estado, con los utilizados a nivel federal para el Informe sobre progreso educativo nacional (NAEP), muestra, por ejemplo, que lo que se considera un nivel destacado de lectura entre estudiantes de cuarto grado en 31 estados, no alcanza siquiera el nivel básico según las normas de NAEP.
Mississippi, el estado con requisitos más bajos, considera como destacados a los estudiantes que alcanzan una puntuación NAEP de 163 puntos, mientras que Massachussets, el más riguroso, requiere 232 para ofrecer la misma calificación.
NAEP, por su parte, considera que un nivel avanzado en lectura se alcanza con 238 puntos.
A la luz de este informe, el secretario de educación Arne Duncan declaró que los estados están bajando demasiado el listón.
"Estamos mintiendo a nuestros hijos cuando les decimos que destacan, pero en realidad no han alcanzad un nivel que los prepara para el éxito una vez se gradúen", decía Duncan en una declaración escrita.
California figura en la decimoprimera y sexta posición, en cuanto a rigurosidad de requisitos de lectura para el cuarto y octavo grado respectivamente, exigiendo el primer caso 210 puntos y en el segundo 261.
En matemáticas, las diferencias se acentúan. Los niveles para el octavo grado reflejan una brecha de 78 puntos entre el estado más riguroso, Carolina del Sur y el que figura a la cola, Tennessee. California, junto con Nebraska, Utah y el Distrito de Columbia ni si quieran pueden compararse en este sentido, ya que no tienen establecido un test matemático en dicho grado.
El gobierno federal no puede imponer un criterio único, dado que la educación es una materia regulada primordialmente a nivel estatal. Pero el Departamento de Educación está ofreciendo becas a aquellos estados que cumplan ciertos requisitos entre los que figuran estándares fijados federalmente. Estados como Texas y Alaska han manifestado su interés en aceptarlos.
California también va dando pasos para recibir su parte de los más de 4,300 millones de dólares para mejora educativa que el presidente Barack Obama se comprometió a asignar al programa Carrera hacia la cumbre RACE TO THE TOP anunciado este verano.
Dado que se considera que el punto más importante para participar en el mismo es ligar el progreso de los estudiantes a la evaluación de los maestro, el gobernador Arnold Schwarzenegger firmó hace unos días la propuesta legislativa que elimina la prohibición que existía en California para vincular ambos aspectos.
La medida ha levantado controversia, como era de esperar, entre sindicatos de maestros y expertos en educación.
"Estamos pidiéndole a las pruebas estandarizadas que respondan a la cuestión de la efectividad de los maestros y progreso de los estudiantes, algo que va más allá de la capacidad de estas pruebas", opina Scott Baker, profesor asociado de educación en la universidad Wake Forest en Carolina del Norte y un experto en pruebas de medición del rendimiento de los maestros.
Sin embargo, la posición del Departamento de Educación de California, es que hay que usar los datos de las pruebas estandarizadas como guía para los maestros y hacer todo lo posible por obtener el máximo de fondos federales.
"Eliminar las barreras para ligar los resultados a la mejora de los maestros es sólo uno de los diversos requisitos que California tiene que cumplir para competir por los fondos", declaraba el Superintendente Estatal de Instrucción Pública, Jack O’Connell.