No es un fenómeno nuevo, pero parece haber arreciado en un año: otros estados buscan atraer para sí empresas establecidas en California, con serio riesgo para la economía de esta región. Reclutadores de Las Vegas, Nuevo México, Texas y Colorado están muy activos en el sur del estado tratando de persuadir a fuertes empresarios de la "conveniencia" de abandonar el Estado Dorado.
"Es un esfuerzo continuo, cada quien anda buscando empleos y puestos de trabajo, igual que nosotros, pero se vuelve un problema serio en tiempos como estos cuando la economía está en apuros y las empresas quieren reducir sus costos", dijo Nancy Sidhu, economista del centro de estudios Corporación para el Desarrollo Económico de Los Ángeles (LAEDC).
Dan Logue, un asambleísta republicano del norte de California y vicepresidente del Comité de Trabajo, Desarrollo Económico y Economía destacó los esfuerzos de Nevada y Colorado por devorar cuánta empresa puedan en California. "Esto es lo que marca la pauta por tener los impuestos más altos del país y excesivas regulaciones", afirmó.
California, según Logue, se ha vuelto más vulnerable en los últimos cinco años gracias a normas como AB32, la ley contra el calentamiento global aprobada con el respaldo de la Legislatura y el gobernador Arnold Schwarzenegger en 2006, y cita un estudio reciente de la Universidad del Estado de California en Sacramento (CSUS), que estima en 500,000 millones de dólares las pérdidas a la economía del estado por exceso de regulación.
El eslabón más débil, cree Logue, son los pequeños negocios, aquellos que más fácilmente cederán a la convocatoria a marcharse en busca de un pasto más verde. En enero, Logue presidió una delegación de legisladores a Reno, Nevada, para platicar con dueños de negocios reubicados en ese estado "llevándose consigo centenares de empleos". Una y otra vez, dijo, culparon su partida a las regulaciones.
Este año, Reno y Las Vegas arreciaron la publicidad para seducir empresas de California con la carnada de que Nevada no grava el ingreso a individuos o corporaciones. Colorado, reveló recientemente el diario Financial Times, puso a volar un avión sobre Los Ángeles y San Diego con un anuncio de que ese estado "ama" a California.
La Autoridad de Desarrollo Económico del Oeste de Nevada (EDAWN), una entidad de Reno, está especialmente empeñada en atraer compañías en el sector de las tecnologías "verdes".
"Queremos que sepan que en Reno-Tahoe existe un ambiente pro empresarial", dijo Tina Ifiger, director de desarrollo de EDAWN.
En junio, el Instituto Milken difundió un reporte en el que afirma que California está perdiendo la batalla con otros estados para retener y atraer trabajos en el sector manufacturero, y culpó de ello a los costos en que deben incurrir. De acuerdo a esa investigación, California perdió el 21% de su sector industrial en el período 2000-2007 (comparado con 20% en todo el país y 13% en siete estados que compiten con ella por el mismo tipo de rubros).
Steven Levy, director del Centro para el Estudio Continuo de la Economía de California (CCSCE), afirma en cambio que si se compara con el resto del país, California se ubica a la mitad en lo que se refiere a pérdida de empleos en el sector de las manufacturas.
Una investigación del Instituto de Políticas Públicas de California (PPIC) llevada a cabo en 2006, arrojó que si bien algunas de estas se habían desplazado a otros puntos de la nación, la ubicación de otras empresas en el estado contrarrestaba el efecto.
Sidhu mencionó que cuando una compañía tiene más de una planta, y una de ellas se halla en este estado, "no es infrecuente que la de California le resulte más onerosa".
"Es más caro vivir aquí, los trabajadores ganan más en California y los costos laborales bajan si una compañía se traslada a Nevada o Arizona, y en algunos casos inclusive en Texas", explicó. Los sectores más vulnerables son la manufactura y el cinematográfico.
Jack Kyser, fundador del LAEDC, mencionó que uno de los pocos incentivos con que cuenta el estado para retener negocios son las Zonas Empresariales, pero también sugirió que Sacramento le eche una buena mirada a regulaciones que pueden dañar el entorno para una industria. Mencionó el caso de una ley antiemisiones conocida como "cap and trade", que preocupa al sector textil de Los Ángeles, que provee empleo a miles de personas.
La LAEDC lleva una lista de empresas que han declarado su interés en dejar el sur de California.
"En algunos casos se van porque les ofrecen incentivos que no podemos igualar", dijo. Una que se mudó fue DaVita, una empresa de diálisis que dejó su sede en El Segundo para moverse a Colorado.
Los Ángeles no se ha quedado de brazos cruzados y además de desarrollar sus Zonas Empresariales y proponer incentivos para la industria del cine, está invirtiendo una fortuna para modernizar el Puerto de Los Ángeles. El sur de California tiene mucho que ofrecer en términos de infraestructura a una empresa industrial que quiera implantarse aquí, empezando por los puertos y la red de carreteras, para no mencionar sus universidades y centros de investigación. Kyser afirmó que Los Ángeles cuenta con mucho talento en el campo de la ingeniería y que tiene un futuro en la tecnología "verde".
El asambleísta V. Manuel Pérez (demócrata, Coachella), que lidera el Comité de Trabajo, Desarrollo Económico y Economía de la Asamblea Estatal, dijo que California tiene que ser previsora y activa. No sólo defender sus negocios, sino atraer a otros al estado. El legislador es el coautor de un proyecto para restablecer el Programa de Garantías a los Pequeños Negocios (para facilitarles créditos que los bancos tradicionales les niegan) y es un firme creyente en las Zonas Empresariales.