Cinco tanques de la refinería Caribbean Petroleum Corporation ardían ayer y arrojaban más humo denso al cielo borinqueño, sin que los bomberos puedan controlarlo. Foto: EFE
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SAN JUAN/AP — El gigantesco incendio en la antigua refinería Gulf que estalló el viernes seguía sin ser extinguido eayer y se temía por la evolución de la capa de humo tóxico que se extiende sobre la población.

Cinco de los 40 tanques de la refinería siguen encendidos mientras otros cuatro ya se consumieron, dijo el gobernador Luis Fortuño en conferencia de prensa.

“Los bomberos están enfocados en el enfriamiento de los tanques no afectados sin dejar de luchar con los que continúan encendidos”, agregó.

En la jornada fue instalada una tubería de ocho pulgadas desde la Bahía de San Juan para sacar agua y utilizarla para mantener fríos los tanques que no se han incendiado.

Una de las mayores preocupaciones es el intenso humo tóxico que emana del lugar.

“Estamos monitoreando que el índice (del aire) sea bueno, es decir que se pueda respirar, pero si baja el penacho del humo y se dispersa se tornaría insalubre y afectaría a las comunidades porque es altamente tóxico”, explicó a la el portavoz de la Junta de Calidad Ambiental de Puerto Rico, Luis Antonio Ocasio. “El flujo del viento del sureste es más liviano que ayer (viernes) y el plumacho podría comenzar a bajar más hacia el suelo a medida que el calor diurno aumente”, indicó el meteorólogo Walter Snell.

“También la brisa marina podría cambiar la dirección de la extensión inferior del plumacho...”, agregó.

El viernes por la madrugada, 11 de los 40 tanques de la refinería, ubicada en el municipio de Bayamón, aledaño a San Juan, explotaron lo que provocó una onda expansiva y un temblor que se sintieron en gran parte de la zona metropolitana de San Juan. No ha habido víctimas fatales.