WASHINGTON, D.C.— A fines de esta semana se espera que el líder de la mayoría en el Senado, Harry Reid (D-NV), entregue la fusión entre las dos propuestas de reforma sanitaria que emergieron en la Cámara Alta. Una negociación compleja, ya que diversos grupos están empujando fuerte para revivir la opción pública.

Las negociaciones a puerta cerrada en el Senado han sido extenuantes y aún no se ha arrojado un resultado concreto para aunar los proyectos legislativos del Comité de Finanzas y el Comité de Educación, Salud, Trabajo y Pensiones.

Sin embargo, en el exterior y sobre todo en Nevada, diversos grupos han lanzado comerciales de televisión y radio en que urgen a Reid a incluir la opción pública en la reforma de salud.

Por otra parte, varias encuestas de opinión pública han mostrado una mayor aceptación del pueblo estadounidense hacia esta alternativa. De hecho, el martes, el sondeo de Washington Post/ABC mostró que un 57% de los encuestados estaba a favor de la opción pública. Otras encuestas del mismo tipo realizadas recientemente, han arrojado cifras levemente más bajas.

Estos factores se unen a la presión que están ejerciendo senadores demócratas más liberales sobre el líder de la mayoría, lo que fue reportado por diversos medios en la prensa estadounidense.

Una combinación explosiva, pero al parecer eficaz. El senador de Nevada dijo ayer en una conferencia de prensa "que seguirá discutiendo la opción pública esta noche (ayer) en una reunión a puerta cerrada con personal de la Casa Blanca y algunos senadores".

Consultado por La Opinión el vocero de la Oficina de Reid, José Parra, dijo que "la opción pública es una alternativa que está sobre la mesa. El senador apoya esta alternativa a nivel personal, pero todo dependerá de si se puede sacar un proyecto que consiga los votos necesarios".