Carlos Pascual acepta que la corrupción puede infiltrar cualquier país. (FOTO: EFE)
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MÉXICO, D.F.— El embajador de Estados Unidos en México, Carlos Pascual, dijo ayer tras presentar sus cartas credenciales al presidente Felipe Calderón, que la corrupción del narcotráfico no exenta a su país, donde se han instalado puntos de oferta, demanda y trasiego de droga.

"La corrupción es un problema que se puede infiltrar en cualquier país y puede afectar cualquier ciudad", dijo Pascual, quien llegó a México el pasado 9 de agosto tras una carrera diplomática enfocada en estabilizar y reconstruir sociedades en transición posteriores a conflictos o disputas civiles

"Lo tomamos muy en serio [la corrupción] y para ello tenemos el control de confianza en todas las aduanas y policías", señaló el embajador de 48 años y de origen cubano.

Observó también, en conferencia de prensa, que las drogas representan actualmente "una amenaza" para "todo el hemisferio" donde ha establecido una red de consumo, venta y compra de estupefacientes, ante la cual queda vulnerable cualquier localidad.

"Tenemos que pensar que el narcotráfico siempre va a estar aguzando sus estrategias", agregó.

De acuerdo con declaraciones de diversos funcionarios estadounidenses recopiladas por el diario mexicano El Universal, los carteles operan con éxito en Estados Unidos debido al éxito en los sobornos de autoridades de justicia que van desde policías hasta militares.

Antonio Castañeda, jefe de Policía de la fronteriza Eagle Pass, Texas, al lado del la ciudad mexicana de Piedras Negras, Coahuila, afirmó que en su zona —donde ha trabajado durante 16 años— han arrestado a "muchos elementos federales por corrupción".

Chris Valdez, sargento de la Policía Estatal de La Española, en el norte de Nuevo México, reafirmó: "Los políticos no quieren decir que hay un problema con las drogas y la corrupción, que hay donde quiera, pero nadie lo quiere aceptar".