El menor número de suspensiones entre estudiantes de educación especial en el Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles (LAUSD) es sin duda una buena noticia, tanto para padres y estudiantes, como para las autoridades escolares.

En el curso 2008-09 el porcentaje de suspensiones bajó a un 7.57%. Eso supone, entre otras cosas, que el distrito ha cumplido con uno de los requerimientos del Decreto de Consentimiento al que está sometido desde 1996 —reformado en 2003— y que exige mejoras en diversas áreas, como tasas de graduación, participación de los padres y apoyo a problemas de comportamiento, entre otros.

En cuanto a las suspensiones en educación especial, el objetivo establecido es no superar el 8.6%, un nivel que no se había logrado en el curso 2007-08, cuando alcanzó el 8.96%, porcentaje que, sin embargo, supuso una notable reducción respecto al 10.28% del año anterior.

"Es un logro excelente, tanto para el distrito como para los chicos y chicas que reciben educación especial", dijo el superintendente Ramón Cortines al conocer la noticia, y aseguró que el objetivo de LAUSD es continuar trabajando con las escuelas para mantener la tasa de suspensiones al mínimo nivel posible.

A pesar del progreso conseguido, la educación especial es un reto tanto para muchas familias de estudiantes dentro de este sistema, como entre las aspirantes a serlo.

"Es una batalla constante, y los hispanos somos los más perjudicados", dice Fátima Castañeda, madre de un muchacho de 13 años diagnosticado con autismo.

LAUSD cuenta actualmente con más de 82 mil estudiantes en educación especial de los que más de 57 mil son hispanos. En el condado de Los Ángeles, las cifras según el Departamento de Educación de California se elevan a 182 mil estudiantes, más de 113 mil de ellos hispanos.