Ciudad de Guatemala, Guatema-la — Un enigma. Hasta que comenzó el primer juicio del caso, eso era el informante que cooperó con la DEA para capturar a uno de los guatemaltecos mas buscados por narcotráfico, según la Fiscalía de Nueva York.
Los acusados sospechaban que se trataba de “Samuel Santiago”, según lo consigna la abogada Linda George en el documento 213 del expediente. El único de acusado que ella defiende en este caso es el guatemalteco Jorge Mario Paredes Córdova, a quien la fiscalía atribuye la voz de quien se identifica como “El Gordo” en las conversaciones sostenidas con “el Profe” (el informante).
George afirma que su cliente nunca viajó a EE.UU. Los documentos no describen ninguna visita del Profe a Guatemala ni Honduras, donde estaba Paredes. El expediente tampoco registra ningún encuentro cara a cara entre ambos como para que Paredes tuviera la certeza de quién se trataba.
Los únicos que hablaron en persona con el Profe fueron Isaías “Lico” Turcios Marroquín (cobrador de El Gordo); Carlos Fernando Gómez López, alias “Miguel” y “Julián” (emisarios de Horacio Botero, alias “León”, para recuperar droga y dinero de El Gordo). Ellos debieron saber que, cuando el informante desapareció, les había jugado la vuelta.
“Lico”, quien conoció al Profe desde 2002, tuvo un año antes de su captura para contarle del engaño a su hermano en Guatemala, Otoniel Turcios Marroquín (también acusado en el caso), y a El Gordo. “Miguel” tuvo tres años (antes de su captura en Nueva York) para descubrir quién era el Profe, el sujeto que los burló a todos.
La abogada dijo que después de ser “desactivado” de este caso en 2003, el informante ha estado recluido en el Centro Metropolitano de Detención de Brooklyn, donde agentes de la DEA lo visitaron en julio de ese año. Los documentos 216 al 218 del caso registran la visita, aunque no identifican el nombre del reo visitado.
La defensa duda cómo Santiago, sin antes haber visto a Paredes, supo identificar su rostro entre las fotos de seis sospechosos que la DEA le mostró. La abogada alega que el testigo eligió la foto de su cliente porque era la única de un sujeto con sobrepeso, y porque él sabía que se buscaba identificar a un sujeto con el sobrenombre “Gordo”.
Un mes después de que la foto fue identificada, en agosto de 2003, Paredes fue acusado formalmente por la Fiscalía de Nueva York de conspirar para importar y distribuir cocaína en Estados Unidos, específicamente en esta ciudad.
Existe sólo un dato conflictivo en el expediente respecto a la identidad del informante. El anterior defensor de Paredes, Frank Rubino, cita un informe de la DEA (del 29 de enero de 2003) respecto a la entrega de un cargamento de “256” kilos de cocaína (no 265), donde constan conversaciones entre un Confidential Source (CS), o informante, y Samuel Santiago. Si en este caso sólo hubo un informante, entonces éste y Santiago no podrían ser la misma persona.
Otro informe de la DEA (del 15 de abril de 2003), un resumen de las conversaciones grabadas, sólo menciona a un “CS” (cuyo nombre está tachado) y no incluye el nombre de Santiago. Tampoco abarca todos los detalles de las llamadas, y subraya que el “CS no revisó este reporte para [verificar su] exactitud”.
No obstante, George siempre insistió en que se trataba de Santiago, un sujeto cuyos antecedentes ha documentado con copias de acusaciones de 1994 y 1996, por “posesión de heroína con intención de distribuir” y otros delitos como intento de homicidio. En el juicio, Botero (alias “León”), confirmó que el interlocutor en las llamadas identificado como el informante era Samuel Santiago, quien también figura entre los testigos que deben prestar declaraciones en el juicio. Sus modismos, registrados en las grabaciones de las conversaciones, indican que podría ser de origen dominicano. El expediente no tiene pista alguna.